La nueva revolución cultural

La Nueva Revolución Cultural y la Globalización

 

Ponencia por

Michel Schooyans

Catedrático emérito de la Universidad de Lovaina

 

Es para mi un gran honor así como una alegría participar en el quinto congreso organizado por el movimiento Católicos y Vida Pública y consagrado al tema de la cultura. Permítanme decirles también, desde esta entrada en materia, lo feliz que estoy de encontrarme en el corazón de la Nación que dio un brillo sin igual a la filosofía política y que dio nacimiento al derecho internacional. Pues es en vuestra tierra, queridos amigos, que nació el primer gran teórico de la globalización, Francisco de Victoria, cuya estatua ocupa el lugar que debe, en Nueva York, en los jardines de la ONU.

 

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Adivino cuán fuerte es vuestra voluntad de comprometeros a fondo, según modalidades diferentes pero complementarias, en la vida pública. Sabéis que el testimonio del cristiano no puede limitarse a la esfera de la vida privada. La era en que algunos preconizaban el enterramiento del catolicismo, su expulsión de la vida pública, ha terminado. Los desafíos a los que nos enfrentamos son numerosos y nos impiden quedar dormitando. Estos desafíos tienen por nombre: secularización, laicización, paganización, y, el peor de todos: deshumanización.

Los efectos nefastos de estos desafíos (no me atrevería a decir de esta cultura) aparecen de manera evidente en la caída dramática de la fecundidad en todas partes del mundo, pero especialmente en los países de gran tradición católica como España. Raramente ha sido tan acuciante la invitación dirigida por San Pedro: “Estad siempre preparados para presentar defensa de la esperanza que hay en vosotros” (Cf. 1 P 3, 15). Para responder al llamado que Pedro nos dirige, para aportar alegría y esperanza al mundo actual, vamos a examinar la relación entre cultura y globalización. En primer lugar expondremos la significación de estos términos ; luego examinaremos sus relaciones. Terminaremos con algunas sugerencias con vistas a la acción.

 

 

El hombre, autor y destinatario de la cultura

 

En cuanto se habla de cultura, somos remitidos al trabajo de la tierra. El hombre aprendió a cultivar la tierra para recoger los frutos. A partir de este sentido fundamental, la palabra cultura evoca, de manera figurada, el cuidado dado a las actividades humanas.

 

Componentes interactivos

 

Se habla entonces de cultura intelectual, artística, espiritual, etc. Se dirá así de una persona que es culta, que desarrolló sus talentos musicales. Al aprender a tocar un instrumento, ella desarrolló su cultura musical. Se dirá de otra que cultivó sus disposiciones para las matemáticas, que siguió cursos con ese fin. Tomado en el sentido figurado, la palabra cultura concierne puesal sujeto, y remite a la educación, al aprendizaje, a la formación de éste.

Pero –siempre en sentido figurado– la palabra cultura se reviste también de un sentido objetivo. Concierne entonces un patrimonio intelectual, artístico, espiritual, etc. entrojado en una sociedad dada. Este patrimonio no es dado inmediatamente ; es adquirido, construido, enriquecido, transmitido. La cultura aparece aquí como un conjunto caracterizado por la interactividad de los componentes, entre los cuales podemos señalar un conjunto de tradiciones, de conocimientos, de instituciones, de maneras de actuar y de pensar, de valores morales y religiosos, etc. Tomada en estos términos, la cultura se inscribe en el tiempo, en la duración; implica memoria y continuidad. Pero ella se inscribe igualmente en el espacio. No todas las culturas honran en el mismo grado ni de la misma manera los componentes que acabamos de mencionar. Los valores son honrados diferentemente según las culturas. Tal cultura es más atenta a la libertad ; tal otra a la igualdad. Tal es más especulativa ; tal otra es más técnica. Tal defiende los derechos del hombre en las constituciones ; tal otra los defiende por la jurisprudencia.

Se observa pues que toda cultura recoge el producto de la actividad específicamente humana. Pero cada cultura es también el lugar de la superación, de la inventividad de los miembros de un grupo dado. La cultura ocupa un lugar de primer rango en la definición de la identidad del grupo en cuestión.

Artesano por excelencia de toda cultura, y al mismo tiempo beneficiario: la persona humana, capaz de expresarse frente a los otros, de ser comprendido, de comprenderlos, de deliberar, de proyectar. El lenguaje aparece aquí como un componente esencial de la cultura, al mismo tiempo que es un canal privilegiado de la comunicación entre las culturas. Además, la cultura adquiere visibilidad gracias a las obras en las cuales ella se expresa. Ella se manifiesta en las instituciones, por ejemplo en el derecho. Encuentra su reflejo en las artes. Se concretiza en las ciencias y en las técnicas. Se transmite por las redes educativas y proporciona ella misma una formación continua.

Detengámonos un poco en algunas instituciones que contribuyen de manera decisiva a la edificación de la cultura.

 

La “república” en miniatura

 

En primer lugar, la familia. Los Romanos reconocían en esta institución natural el principium urbis, el seminarium rei publicae. La familia es la cuna del derecho, y esta lenta emergencia de un derecho civil debe mucho a la madre, que organiza la vida cotidiana del hogar. Debe mucho también a los pedagogos. Sin olvidar el papel del padre, hay que constatar que es en la pusilla res publica que es la familia que el niño es introducido en una cultura que ya está  allí, de la cual él va a ser embebido como por ósmosis. En la familia, el niño recoge los conocimientos básicos, pero es también formado en las virtudes que harán de él un hombre sociable, un buen ciudadano, un buen padre, capaz en todo caso de hacer un uso responsable de la libertad. Toda la educación de la persona está por tanto basada en la recepción de una cultura preexistente a la persona. Ahora bien, la recepción de esta cultura no es en modo alguno un proceso pasivo ; no es una simple “acumulación” bancaria, un apilamiento de conocimientos inertes. Es siempre también tradición, transmisión. Cada uno es llamado a ser, en sentido fuerte, autor de cultura, es decir a aumentar, por un aporte original, el patrimonio cultural de la comunidad.

La filosofía y la sicología contemporáneas refuerzan esta visión. En la construcción de su identidad personal, el ser humano se hace varias preguntas : ¿Quién soy? ¿Quiénes son mis padres? ¿En qué medio nací? La familia es aquí el primer lugar de referencia donde el niño, luego el adolescente descubren, de un mismo movimiento, su identidad y su diferencia. Pero es también el lugar donde aprende a asociarse y a actuar en conjunto, a imprimir una marca humana al mundo ambiente, a organizar la vida social, a abrirse a la verdad, a la belleza, a la justicia, a la trascendencia.

La familia aparece así como el núcleo original no solamente de donde parte toda cultura sino donde se arraiga la posibilidad misma de toda cultura. Ella es, como se ha dicho, “la célula asociativa de mayor proximidad”. La destrucción de la familia sería pues una catástrofe para la cultura en general y para las culturas particulares. Más aún, esta destrucción conduciría al totalitarismo, que, destruyendo la familia, destruye también el yo personal y agota la vitalidad cultural de las sociedades que ele acomete.

 

Expresión política de la cultura

 

Es cierto que la familia no podría ser, por ella sola, foco de cultura ; ella no puede prescindir de múltiples asociaciones. Éstas pueden formarse a partir de familias, pero nacen también a partir de centros de intereses que reúnen a los hombres alrededor de los aspectos más diversos de la vida humana. En el marco limitado de esta comunicación, fijaremos nuestra atención sobre las asociaciones políticas en tanto que éstas son beneficiarias de cultura y actuantes a nivel cultural.

Históricamente, el pasaje de la vida rural a la vida urbana dio un remarcable impulso al desarrollo de la vida cultural. La ciudady la organización de la comuna se tornan el lugar donde personas y asociaciones descubren sus diferencias al mismo tiempo que su interdependencia. Lo mismo ocurre al nivel de las naciones. Como las ciudades y las comunas, las naciones son los lugares donde los hombres se socializan y se descubren solidarios. Es allí que los hombres aprenden a debatir, a deliberar, a concertarse, a colaborar. Estas experiencias se hacen en el marco de unidades territoriales que se integran a lo largo de la historia.

 

Intersubjetividad e intencionalidad

 

Hemos visto hasta ahora que las múltiples expresiones de la cultura subjetiva de los hombres daban nacimiento a expresiones objetivas muy numerosas y a asociaciones que se asignan como fin, precisamente, cultivar segmentos particulares de la actividad humana. Hay por tanto un intercambio constante entre la cultura en el sentido subjetivo y la cultura en el sentido objetivo. Podríamos entonces decir que la cultura es la traducción viviente de la intersubjetividad. Las obras de los hombres son siempre hechas para otros hombres, que son enfocados y alcanzados por todo tipo de mediaciones. Y esta intención, esta apertura a los otros hombres se hace siempre según dos ejes. Según el eje sincrónico, pues por mi obra yo enfoco a mis contemporáneos, y en mi obra acojo sus obras. Según el eje diacrónico, pues yo acojo las obras de mis predecesores y las supero al reactivar sus intenciones y al desplegar mi fidelidad creadora con respecto a su obra. La cultura es pues siempre una realidad bien viva.

 

Nivel de verdad, escala de valores 

 

Ahora bien, no podemos perder de vista que, para que sea auténticamente humana, la obra cultural debe tener en cuenta la existencia de niveles de verdad y de una escala de valores. La reflexión filosófica es aquí esencial, precisamente porque ella se interesa en los valores morales, en los valores universales, en los valores que merecen ser deseados por ellos mismos. Ella ofrece criterios que permiten distinguir valores que son del orden de los medios, y otros que son del orden de los fines. Es así que laepistemología ronda, por ejemplo, el nivel de verdad alcanzado por las ciencias físicas. Es así también que la antropología filosóficapuede establecer la dignidad inalienable de toda persona humana. Ningún ser humano puede ser reducido a la condición de medio, ser manipulado física o sicológicamente. El cuerpo del ser humano no es disponible, como tampoco puede ser manipulado su yo psicológico. Cuando una cultura pierde de vista la centralidad de estas referencias fundadoras de ella misma, entra en un proceso que pone gravemente en peligro su identidad, su calidad y su existencia.

No es menos evidente que los valores religiosos, especialmente los valores religiosos cristianos, dan siempre lugar a una enseñanza moral cuyas implicaciones son considerables a nivel de la cultura y de las culturas. El jurista holandés Grotius (1583–1645) fue el primero a querer retirar a Dios del derecho, del “derecho natural”, de la vida política y de la relaciones internacionales.. A pesar de la ceguera rabiosa de ciertos tecnócratas reinando en los talleres de la Unión Europea, todas las culturas europeas están impregnadas de cristianismo, y Europa no podría comprenderse, y menos aún construirse, sobre un postulado negando la evidencia del tejido cristiano constitutivo de su identidad. Al indicar al hombre que tiene deberes para con Dios y para con los otros, al mostrar la significación de sus obras, al revelar al hombre el fundamento último de su dignidad, el cristianismo recoge y lleva a su punto de incandescencia la regla de oro que ata todas las grandes culturas humanas y que, sola, puede dar su sentido último a los proyectos de globalización.

 

El providencialismo autoritario del Estado

 

Como ya lo insinuamos, la cultura es un elemento constitutivo de la sociedad civil. Bajo esta última expresión, se reagrupa una gran variedad de asociaciones que emanan de la iniciativa de los miembros de una sociedad dada. La iniciativa de fundar estas asociaciones no parte del Estado ; ellas son la expresión de una sociedad culturalmente identificada, anterior al Estado, pero que puede legítimamente aspirar a dotarse de una organización política. Es la sociedad civil que se dota de una organización política a fin de mejor asir y proteger su identidad, de situarse frente a otras culturas y frente a otras sociedades civiles. La entrada en sociedad política, lejos de asfixiar el patrimonio cultural de una sociedad civil particular, debe por el contrario proteger a éste y crear las condiciones que favorezcan su completo desarrollo.

Concretamente, es al Estado que incumbe esta tarea. Ahora bien, en tanto que sociedad política, el Estado tiene un papelsubsidiario ; es puramente funcional. No tiene ninguna realidad concreta distinta de la sociedad civil que lo llama a la existencia. Es esta sociedad civil que instituye la sociedad política, organiza el Estado. Designa aquellos que son investidos de poder, controla el funcionamiento de las instituciones y el poder ejercido por los mandatarios. Corresponde a la sociedad política aportar algo más al conjunto de iniciativas culturales que emanan de la sociedad civil. El Estado debe ayudar a las asociaciones culturales a ejercer bien su misión, y no reemplazar a ellas. Y para llegar a ejercer bien esta misión, el Estado debe velar por el bien común, del cual la cultura es un componente esencial. Se sigue que el Estado debe promover los valores superiores, de orden moral y de naturaleza universal, sin los cuales la sociedad cae en la anarquía o en el estatismo totalitario –desliz este observable en varios países “democráticos”.

Contra una cierta tradición europeo–occidental que quiere que el Estado dirija, regente la sociedad civil y todos sus componentes culturales, hay pues que sostener solidamente que el Estado se extralimita cuando cede al prurito del providencialismo autoritario y pretende imponer –particularmente por la enseñanza– su voluntad en la definición de los valores morales. Con más fuerte razón excede sus competencias cuando, bajo pretexto de laïcismo sectario, finge ignorar el precio que la sociedad civil atribuye a la dimensión religiosa de su cultura. Obviamente, estas reservas valen tambien para la ONU y la Unión Europea.

 

 

Globalización y “gobernancia mundial”

Las reflexiones precedentes llaman muy naturalmente a un desarrollo sobre la globalización. Este término tiene su origen en la lengua angloamericana, pero ha sido incorporado en las lenguas latinas, en las cuales –simplificando– es prácticamente sinónimo de mundialización.

 

Actualidad de una idea antigua

 

La idea de globalización no es del todo nueva. Está presente desde la Antigüedad con el cosmopolitismo helenístico, el proyecto imperial de Alejandro el Grande, la “Pax Romana”, sin olvidar la experiencia imperial china. Desde siempre, los hombres han reconocido su interdependencia ; han procedido a intercambios o a conquistas ; han intentado integrar las sociedades o subyugarlas. En Roma, en el final de la República y principalmente bajo el Imperio, el estoicismo y el epicureismo intentaron desmovilizarpolíticamente a los miembros de la Ciudad, a fin de dejar campo libre a los gobernantes alejados de sus bases, incontrolables e irresponsables. Encontramos estas dos características en los proyectos actuales de globalización : poder concentrado, distante, inasequible ; hombres y mujeres exaltados en su individualidad y su hedonismo, pero tenidos apartados de la participación política.

Las tentativas actuales de organizar una sociedad mundial tienen pues sólidas raíces históricas. Antiguamente como hoy, estas tentativas emanan unas veces de motivaciones más bien políticas ; otras más bien de objetivos económicos. Hoy día, cuando se habla de globalización, se tiene en primer lugar en cuenta dos grandes modelos. De una parte, el modelo liberal, que ve la globalización en términos de hegemonía mundial de un país o de un grupo de países. De otra el modelo socialista, que es internacionalista. En los dos casos, el hombre corre peligro de ser alienado, políticamente paralizado, tenido apartado del poder.

Queda que el mundo actual tiende hacia una mayor unidad, hacia una mejor integración. Son indispensables nuevos instrumentos, nuevos elementos de concertación. Pero esta globalización no puede hacerse a  cualquier precio. No puede hacerse al precio de una desactivación de los Estados, ni de un enjaulamiento de los ciudadanos en la licencia y el consumo. Digámoslo pronto : los proyectos globalistas de la ONU y de la Unión Europea tienen de que preocupar.

 

Valores y verdad

 

Salta a la vista que actualmente no existe felizmente ninguna cultura única que se extendería al mundo entero. Existen por cierto innumerables pasarelas entre las culturas. Tampoco se pueden ignorar los esfuerzos para que las culturas se encuentren y para que ellas se beneficien de sus aportes recíprocos. Asimismo sería por lo menos prematuro anunciar la emergencia inminente de una sociedad civil mundial. Esta sociedad sólo podría fundarse sobre el reconocimiento universal de valores morales superiores. Es sobre la base del reconocimiento, por todos los Estados, de estos valores morales que la Declaración Universal de los Derechos del Hombre de 1948 intentaba fundar las relaciones internacionales y  la comunidad mundial. La adhesión de los Estados particulares a estos valores morales dejaba el campo libre a las culturas, a las sociedades civiles y a las naciones.

Se puede por tanto afirmar que el primer gran proyecto contemporáneo de globalización nació inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, y que fue propuesto en el marco de la ONU en dos documentos esenciales: la Carta de San Francisco(1945) (de la cual no hablaremos en esta comunicación) y la Declaración de 1948. Ésta procura honrar verdades esenciales concernientes al hombre. Ella reconoce que el respeto de los valores morales, e incluso de los valores religiosos, es la condición previa al diálogo y al encuentro de las culturas. Más precisamente, no hay lugar para una cultura política si los derechos fundamentales del hombre son escarnecidos : derecho a la vida, a la libertad de expresión, a fundar una familia, a asociarse, a elegir una religión, a trabajar, etc.

 

Invertir la visión del hombre

 

Sin embargo actualmente se observa que la ONU tiende a instaurar una concepción de la globalización que es incompatible con una cultura política que valorice la persona, la familia y la sociedad civil. A pesar de los innumerables desengaños que sufrió, y que hipotecan su credibilidad, la ONU esconde cada vez menos su tendencia a poner en pie un gobierno supraestatal, y a colocarse como titular de una “gobernancia mundial”. Hace cada vez menos referencia a la cultura política que inspiró a los redactores de la Carta de 1945 y especialmente de la Declaración de 1948. Se comporta como si hubiese recibido en misión poner en pie un super–poder mundial cuya voluntad se expresaría en nuevos instrumentos jurídicos llamados a ser apremiantes.

La globalización tal como la ONU la pone en práctica se caracteriza por un rechazo del antropocentrismo de 1948, así como por una limitación creciente de la soberanía de las naciones. La ONU promueve desde ahora los derechos de la Tierra. Su proyecto deCarta de la Tierra, en vía muy avanzada de redacción, significa que esta organización internacional a emprendido una nueva revolución cultural. A los ojos de la ONU, es el hombre que debe cambiar y ser cambiado. La visión que él tiene de él mismo debe ser dada vuelta. En el Gran Todo en que se encuentra, el hombre debe aceptar su sumisión a los imperativos de la Madre Gaia. Toda su obra cultural debe ser reconsiderada fundamentalmente, pues lo que tiene la primacía, no es más el hombre sino el Holos, el mundo material ambiente de donde él procede por evolución puramente material y en lo cual él está condenado a desaparecer definitivamente en el momento en que muera. El horizonte de esta “cultura” es la muerte.

Así, toda la obra científica y técnica del hombre se encuentra radicalmente cuestionada. El hombre no es más el gerente responsable de un medio ambiente que él está llamado a humanizar. Es por el contrario el más temible de los predadores y su población, como toda población de predadores, debe ser estrictamente controlada, clasificada y planificada teniendo en cuenta las supuestas obligaciones del “desarrollo sustentable”. Más aún, el hombre debe ser fabricado, hasta clonado, para responder mejor a los criterios cualitativos y cuantitativos fijados por tecnócratas según los criterios holísticos.

En esta odisea del espacio, la familia está forzosamente condenada a desaparecer, pues es necesario no solamente que sea controlada la transmisión de la vida humana, sino que es necesario igualmente destruir la comunidad primordial, en la cual el hombre y la mujer desarrollan y transmiten, con la vida, la cultura que ellos mismos han recibido. El arte mismo, lugar por excelencia de la libertad creadora, debe ser colocado al servicio de  un proyecto delirante donde es sacrificada la libertad del hombre.

 

La sovietización de la cultura

 

Nos falta tiempo para detallar la exposición y la crítica de esta nueva revolución cultural elaborada minuciosamente en la ONU y en una miríada de ONG, por los ideólogos de este monismo panteísta que no tiene precedentes en la historia. Según este proyecto, el hombre no es más una persona, un ser capaz de relaciones, llamado a la reciprocidad, a la exterioridad y al amor, abierto a los valores morales y trascendentes. Le hace falta una policía de los cuerpos, de los corazones, de las inteligencias y de las almas.

Citemos en desorden algunos temas que ilustran este proyecto de destrucción cultural cuyas grandes líneas aparecen en particular en la Carta de la Tierra: nuevo paradigma de la salud, salud de la Tierra y del cuerpo social (Organización Mundial de la Salud); nueva ética sexual ; deresponsabilización de los padres (UNICEF) ; control de la población (FNUAP) ; erosión de la soberanía de las naciones, ingerencia en los asuntos internos de las naciones, intervención en las naciones “rebeldes” (CEDAW [Convención y Protocolo para la eliminación de toda discriminación contra la mujer], Alto Comisariato para los Derechos Humanos); pacto económico mundial, control de las ciencias y de las técnicas (Millenium); religión mundial única (Iniciativa de las Religiones Unidas); educación inspirada por la Carta de la Tierra (UNESCO), etc.

En suma, asistimos a un dominio sobre todos los sectores esenciales que constituyen el tejido de toda cultura. Atrevámonos a la palabra : estamos en presencia de una sovietización de la cultura. Se sigue que el surgimiento de una sociedad civil mundial es en lo sucesivo imposible, pues la ambición de controlar toda la vida cultural es esencial al proyecto onusiano de globalización. El modelo subyacente a esta ambición es un remake, un refrito del internacionalismo marxista.

 

Consenso y negociaciones

 

Para concretizar y consolidar su proyecto globalizador, la ONU está poniendo en pie un sistema de derecho internacional totalmente positivista. Este proyecto encuentra su inspiración en la obra del jurista Hans Kelsen (1881–1973). Se fundamenta en un escepticismo, un relativismo, un agnosticismo radical. La Declaración de 1948 estaba fundada sobre verdades delante de las cuales uno se inclinaba, sobre valores morales que se reconocían. Estas cuestiones de valores, estas cuestiones de antropología, en lo sucesivo no tienen más pertinencia. Se procede como en derecho comercial : los “nuevos derechos del hombre” son negociados ; ellos proceden del consenso, sin referencia a la verdad. Dan lugar a pactos y a convenciones. El aborto, la eutanasia, las uniones homosexuales, la repudiación, el eugenismo, el infanticidio, el canibalismo se transformaron o están a punto de transformarse en “nuevos derechos del hombre”. Las “recomendaciones” y sobretodo los tratados internacionales presentados como normativos, una vez ratificados, adquieren fuerza de ley en los Estados. Aspirando a la gobernancia mundial, el centro de poder onusiano se autolegitima al legitimar el “nuevo orden internacional”, y valida los Derechos estatales. La referencia a los valores morales es expulsada de las relaciones internacionales y del derecho. En cuanto a la religión, se le pide esconderse en la esfera de la vida privada.

Para complementar un Tribunal penal internacional es instaurado, teniendo en sus competencias las denuncias contra quienquiera que, persona o institución, impugnaría esta fuente de derecho así como esta visión de “nuevos derechos del hombre”.

 

Las equivocaciones de la Unión Europea

 

Lamentablemente hay que constatar que la Unión Europea se metió sobre la via de iguales errores. Bajo una forma u otra, todos los extravíos que acabamos de mencionar a propósito de la ONU se encuentran en los proyectos de la Unión Europea. Para convencerse, alcanza con ver la jactancia con la cual eurócratas arrogantes y desprovidos de representatividad quieren excluir de la constitución europea toda referencia cristiana; basta tomar conocimiento del Informe Van Lancker sobre la salud y los derechos sexuales y genésicos, o bien del Informe Sandbaek sobre la proposición de reglamento del Parlamento europeo y del Consejo concerniente las ayudas destinadas a las políticas y a las acciones relativas a la salud y a los derechos en materia de reproducción y de sexualidad. El primero de estos informes concierne la Unión Europea y los países candidatos a ella; el segundo concierne la “ayuda” de la Unión Europea a los países en desarrollo.

 

 

La movilización

 

Las “Luces” anticristianas

 

Al término de nuestro análisis, aparece que la globalización tal como es puesta en práctica en el plano internacional postula la nueva revolución cultural para la cual la ONU y la Unión Europea están trabajando activamente. Esta nueva revolución cultural es más disimulada y más destructiva que la lanzada en 1966 por Mao Tsé Tung. Ella vacía al hombre de su humanidad, y sus promotores quieren imponer a todos una y solo una cultura, la cultura de las Luces, aquella del Iluminismo anticristiano y masónico. Ni como hombres, ni como cristianos, podemos aceptar esta pretensión tendiente a hacer de una cultura particular –por lo menos criticable– una cultura global unidimensional y obligatoria para todos.

Para que un proyecto aceptable de globalización pueda desarrollarse, hay que se negar a “hacer del pasado tabla rasa”. Hay que rechazar la idea según la cual las culturas antiguas y tradicionales estarían condenadas a ser descartadas de la historia para hacer lugar a una “nueva cultura” haciendo pasar del “oscurantismo” a lo que es en realidad una ideología neocientificista. Sólo hay cultura allí donde hay memoria, continuidad e intercambios. Sólo hay cultura allí donde el hombre es respetado en su razón, su libertad, su sociabilidad.

Construir una sociedad global humana y humanizante implica por lo tanto ciertas tareas prioritarias dignas de movilizar a los cristianos.

 

No a la globalización de la pobreza

 

No hay cultura posible sin el reconocimiento y la promoción de la igual dignidad de todos los hombres. Para que pueda emerger poco a poco una sociedad civil mundial, todos los hombres deben poder participar –en el sentido de tener parte en, de aportar su parte– a estos bienes que son la instrucción, la educación y la cultura. Hoy día, la cara de la mayor pobreza aparece debajo de la línea que separa, por un lado aquellos que saben y tienen acceso al saber, y por otro aquellos que no saben y no tienen acceso al saber. Es absurdo y deshonesto hacer brillar una concepción de la globalización que oculta la tabiquería actual escandalosaentre una sociedad donde sólo la pobreza es globalizada, y una sociedad alérgica al compartir. Como lo subraya Amartya Sen, Premio Nobel de Economía (1998), el déficit educativo y cultural es una de las grandes causas de la debilidad de la sociedad civil y por lo tanto el mayor obstáculo a la democratización.

 

Capital humano, capital cultural

 

Entretanto, la prioridad absoluta debe ser dada a la cultura de la familia, al culto de ésta. A pesar de la denigración de la cual es objeto la familia, que es heterosexual y monogámica, la institución familiar es cada vez más honrada en las investigaciones contemporáneas. Ella es por excelencia le crisol donde nace, se recibe y se transmite toda cultura. Ella es el lugar donde se cultivan y se transmiten los valores esenciales inherentes a toda cultura auténtica. Gary Becker recibió el Premio Nobel de Economía en l992 por haber medido y demostrado el papel de la familia en la formación del capital humano y en consecuencia del capital cultural. Un capital –conviene precisarlo– que no es sólo útil en una sociedad de producción, sino que es deseable en si, debido a la dignidad sin igual del hombre en el mundo creado. En esta formación, el papel de la madre es decisivo, ya que Gary Becker demostró que, con su trabajo, la madre de familia contribuye con más del 30 % al producto bruto interno de una nación. Un proyecto de globalización que debilitaría la realidad de la familia y el papel de la mamá anunciaría el naufragio de la persona y de las culturas. Este proyecto privaría a la sociedad civil de su primera comunidad de base: la comunidad familiar, y desembocaría en el totalitarismo.

 

Globalización-descentralización : sin antinomia

 

Así como todo proyecto de globalización debe respetar a la persona y a la familia, debe igualmente respetar a las naciones. Es inadmisible que un proyecto de globalización emane de un centro de poder mundial autoproclamado y, por tanto, de legitimidad sospechosa. La diversidad de culturas, y con ésta la diversidad de las naciones, constituye una de las más grandes riquezas de la sociedad humana. Esta pluralidad da lugar a sociedades civiles con identidades diferenciadas. Estas sociedades civiles se otorgan organizaciones políticas e instrumentos jurídicos propios, destinados a manifestar su autonomía. Sin duda, una vez organizada políticamente, la sociedad civil, dando luz a la sociedad política, puede admitir delegar un segmento de su poder político no solamente al Estado, sino también a organizaciones internacionales. Sin embargo, la diversidad de hombres y de culturas exige el respeto de las identidades nacionales, una cierta fragmentación del poder al interior como al exterior del Estado, un control efectivo ejercido por los ciudadanos sobre el Estado y por los Estados sobre las organizaciones internacionales. En resumen, es engañar a la opinión pública insinuar que hay antinomia entre globalización y descentralización.

 

Devolver la esperanza al mundo

 

Finalmente hay que reconocer el papel capital que la religión cristiana está llamada a jugar en todo proyecto de globalización. El fermento de toda cultura es el reconocimiento y el respeto de los valores morales y religiosos. No hay lugar para una cultura ni para una sociedad civil amorales, ni para un Estado agnóstico y amoral. Lo menos que puede esperarse de un poder público es que sea imparcial. La sociedad global que propulsan la ONU y la Unión Europea se caracteriza por su agnosticismo, su indiferencia frente a la verdad, su amoralismo e incluso su inmoralismo. Eso es tanto como decir que este globalismo está basado sobre la arena y es anunciador de despotismo.

La Iglesia tiene aquí una tarea maravillosa a realizar para dar sentido a todo proyecto de globalización y para devolver la esperanza a un mundo frecuentemente desamparado. Ella es la principal instancia que defiende todavía sin ambigüedad los valores humanos esenciales, reconocidos muchas veces por la razón filosófica, honrados en las grandes culturas clásicas y proclamados en innumerables documentos. Ella revela sobre todo el sentido último y pleno de esta dignidad, anunciando la Buena Noticia de que somos, como personas, creados a la imagen de Dios y llamados, más allá de la muerte, a descansar en la beatitud de Dios. He aquí el corazón de este mensaje global, universal, que integra todos los hombres en la gran familia de hijos de Dios y que llama al hombre a humanizar el mundo ambiente.

Toda la enseñanza de la Iglesia sobre el hombre, la familia, la naturaleza y la sociedad detallan esta Buena Noticia. En grados diversos, ésta se refleja en todas las partes del mundo y se expresa en las parroquias, las escuelas, los hospitales, los centros de investigación, etc. que la Iglesia ha fundado desde hace siglos y que dan crédito a su mensaje. La figura de la Madre Teresa de Calcuta, recientemente beatificada, brilla aquí como un signo de esta esperanza, a condición que, como ella y con el Papa Juan Pablo II, nos movilicemos todos y sin reserva por la cultura de la vida.

 

Traducción a cargo de la Dra Beatriz de Gobbi.

 

La manipulación de la eutanasia

La manipulación de la eutanasia.

Réplica al Dr. Montes

El artículo publicado por el doctor Montes en Acta Sanitaria (24/5/2013) pone el acento en el derecho a la autonomía hasta el punto de considerar que si un paciente indica que su vida no merece ser vivida, por el respeto a esa persona los médicos deben ayudarle a morir como parte de sus funciones asistenciales. Sin embargo, este tipo de «actividades» no constituyen actos propiamente médicos y son contrarios a la deontología profesional al atentar directamente contra

la vida de las personas.

Es una manipulación indicar que la Ley de Autonomía del Paciente refleja la posición que se sostiene en dicho artículo. Esta Ley considera que la atención al final de la vida debe ser similar a lo que se hace ante pacientes que solicitan cuestiones inadecuadas o contraindicadas en la práctica clínica, y por la especial sensibilidad de esta etapa, lo delimitaindicando que no todas las instrucciones previas de los pacientes pueden ser aceptadas, estableciendo con claridad límites a las mismas (art. 11.3 : «no se atenderán instrucciones previas que sean contrarias al ordenamiento jurídico y a la lex artis»). Por cierto, el anteproyecto de ley nacional que afortunadamente fue paralizado en 2011 por su claro tinte eutanásico, preveía derogar este trascendental artículo de la ley de autonomía del paciente que vela por la buena práctica clínica y la deontología profesional.

También la mención de Montes a las leyes autonómicas de “muerte digna” carece de rigor y es manipuladora porque textualmente,sobre el derecho a renunciar a un tratamiento, la ley dice «aunque ello pueda poner en peligro su vida», que es muy distinto de lo que ha
escrito «aunque ello conduzca a la muerte».

Porque una cosa es que al renunciar a un tratamiento se pueda acortar la vida indirectamente (como en el caso de la negativa a una quimioterapia, falleciendo el paciente de muerte natural asistido con los cuidados básicos) y otra muy distinta es lo que Montes interpreta como renuncia a un tratamiento aunque conduzca directamente a la muerte, según indica, para aquellos pacientes que estiman que su vida no tiene sentido, justificando la retirada de la alimentación e hidratación necesarias para vivir.

Precisamente sobre las leyes autonómicas de «muerte digna» se ha afirmado que dan cabida a actuaciones de eutanasia encubierta, a través de esta interpretación y al otorgar un ilimitado derecho de autonomía. Merece ser recordado el primer caso de eutanasia encubierta amparado en la Ley de «muerte digna» de Andalucía, en el que se retiró a una paciente la alimentación a petición de su hijo en contra del criterio de los médicos que la atendían, por orden de la Junta de Andalucía, (caso Ramona Estévez, 2011). Este hecho ha puesto en evidencia la necesidad de revisar y revertir esta ley autonómica.

Por otra parte, las opiniones de Montes contradicenla Resolución 1859(2012) de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en su art. 7.4. que también establece el rechazo a instrucciones previas contrarias a las buena praxis médica. En ningún caso puede hablarse de establecer un “derecho a morir”.

Sobre los datos del CIS 2002 en los que el 59,9 % de los médicos están a favor de la eutanasia, lo que se muestra es que se está priorizando la libertad de decisión individual, propio de nuestra cultura. Sin embargo, es rechazable que estos datos sean utilizados por una asociación que entre sus fines está la promoción activa de la eutanasia y se presenten para promover un cambio de pensamiento. Lo razonable es que estas cifras motiven al análisis exhaustivo de lo que conlleva socialmente la eutanasia y el suicidio asistido. Los datos oficiales y los análisis que ofrecen las propias Comisiones de los países

que la tienen legalizada son hoy una herramienta de reflexión al alcance de todos. En 2002 en España estábamos lejos de analizar esos datos, actualmente con más información, las opiniones pueden haber cambiado al ampliarse los elementos de juicio.
Uno de los argumentos más importantes que se utilizan en contra de la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido es el de la progresiva ampliación de supuestos: se inicia para casos excepcionales, basándose en la defensa de la libertad individual y en escaso tiempo se extiende a supuestos mucho más amplios. Montes resume esto como “argumentos del miedo», trivializando ese proceso.

Pero son precisamente los «hechos», que Montes pretende genéricamente usar a su favor, pero sin concretar nada, los datos objetivos oficiales que tanto están alarmando por su efecto expansivo y que suponen uno de los mejores modos de analizar lo que está suponiendo para esas sociedades la legalización de la eutanasia.
También es una realidadla emigración de ancianos de esos paísespor temor a los ingresos hospitalarios, los traslados de vivienda habitual a países cercanos que no tienen esa legislación así como la existencia deAsociaciones de Pacientes Holandeses y la Fundación Santuario, que distribuyen «pasaportes para la vida», que los pacientes llevan consigo pidiendo que en caso de urgencia médica no se ponga fin a sus vidas, por la desconfianza y el peligro real generados. Estos datos hablan, por sí solos, de que estas leyes nos afectan a todos, no quedan contenidas en un contexto privado.

Y por eso, este mismo año, Irlanda acaba de ratificar el veto al suicidio asistido como: «protección a los más vulnerables de la sociedad, que podrían no ver otras opciones cuando se consideran una carga para sus familiares o la sociedad». No es una cuestión de libertad

individual: la ley es coaccionadora para los demás, afecta a todos.

Con sarcasmo, se indica también en el artículo comentado que los “argumentos del miedo» llegan a hablar de que se generarádesconfianza hacia los médicos.¿No parece probable?: el fallido anteproyecto nacional de ley de «muerte digna» 2011, proeutanásico, contemplaba que el personal sanitario pudiera tener el poder último de decidir cómo y cuándo indicar sedaciones o retiradas de soportes vitales que conduzcan al proceso de morir (al poder incapacitar de hecho a un paciente si tuviera “dificultades para comprender la información que se le suministra”, lo cual es bastante común tratándose de un enfermo terminal).

La experiencia de los países con aprobación del suicidio asistido y eutanasia lo confirman, pues al otorgar al médico el poder de acabar con la vida del paciente, éste ya no puede estar seguro de qué papel juega el médico.
En este sentido,la propia Comisión de Control de Bélgica (2012) reconoció la incapacidad de conocer el número real de eutanasias y la impunidad de los médicos de este modo:

«Legalizado inicialmente bajo estrictas condiciones se ha convertido en un acto normal e incluso ordinario …/…El silencio por parte del establishment político ha dado lugar a una sensación de impunidad por parte de los médicos implicados y una sensación de impotencia por parte de aquellos preocupados por cómo están evolucionando las cosas».

La sobrevaloración de la autonomía como bien supremo hace flaco favor a las propias personas y supone una fuente de conflictos morales y éticos: la autonomía ilimitada, quedaría por encima de toda ética, obligación y deber.
Finalmente, sobre la argumentación de la sacralidad de la vida, que el artículo comentado considera obsoleta e irrisoria para la modernidad, merece comentarse que las sociedades se hicieron más humanas, más civilizadas, cuando tomaron conciencia del valor supremo de la vida.

Por ese motivo prohibieron la pena de muerte, dejaron nacer a los niños con problemas, se preocuparon por sus ancianos, se defendieron unos a otros y crearon leyes de protección

social. Todo ello contribuyó a reforzar el sentido de la dignidad de cada persona humana desarrollando iniciativas para el cuidado de los más vulnerables.

Lo contrario, desestimar el carácter sagrado de cada vida humana, conlleva el gérmen de la deshumanización y la violencia junto con la indiferencia ante el sufrimiento de los más débiles.
Ésta es nuestra deontología profesional, que conlleva la responsabilidad de desarrollar las mejores respuestas efectivas, eficaces y verdaderamente humanizadoras ante aquellos pacientes que lo que no desean es seguir viviendo en las situaciones provocadas por su enfermedad.

Libertad religiosa en peligro

La libertad religiosa bajo amenaza

Venezuela se incorpora al último informe de la comisión norteamericana

ROMA, domingo 17 de mayo de 2009 (ZENIT.org).- La Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos sigue mostrando que la libertad religiosa es un derecho humano en peligro, pero se han dado cambios y no todos negativos.

Aunque Myanmar y Venezuela han empeorado cuando se trata de libertad religiosa, la India está mostrando signos de mejora.

El 1 de mayo la Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos (USCIRF) publicaba su informe anual, junto con sus recomendaciones sobre qué países se deberían considerar como «países de especial preocupación» o CPCs.

Éste es el décimo informe de la comisión desde que se creó por la Ley de Libertad Religiosa Internacional de 1998.

Los países CPC nombrados por la USCIRF son: Myanmar, China, Corea del Norte, Eritrea, Irán, Irak, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Turkmenistán, Uzbekistán y Vietnam.

Las recomendaciones hechas por la USCIRF se dirigen al Departamento de Estado, donde se toma la decisión de cuántas naciones de la lista de la USCIRF serán de verdad declaradas CPCs.

La actual lista de países CPC del Departamento de Estado está compuesta de ocho naciones sugeridas por la USCIRF: Myanmar, China, Eritrea, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudí, Sudán y Uzbekistán.

La comisión también anunció una «Lista de Observación» de países cuyo comportamiento exige un control cercano debido al grado de violaciones de la libertad religiosa. La lista de 2009 incluía a Afganistán, Bielorrusia, Cuba, Egipto, Indonesia, Laos, Rusia, Somalia, Tayikistán, Turquía y Venezuela.

El informe contiene información detallada sobre los países incluidos en la categoría de CPC y en la Lista de Observación. Myanmar, explicaba el informe tiene uno de los peores expedientes de derechos humanos del mundo, y la libertad religiosa ha disminuido el año pasado. El régimen militar restringe gravemente la práctica religiosa y controla la actividad de todas las organizaciones religiosas, observaba la comisión.

Se estima que 136 monjes budistas siguen en prisión, esperando juicios, y, según el informe, los monasterios permanecen cerrados o funcionan con una capacidad limitada. Asimismo, la minoría étnica cristiana y musulmana sigue encontrando dificultades.

En China, según la comisión, «no ha habido mejoras en la situación de la libertad religiosa y, de hecho, ha habido un marcado deterioro el año pasado, especialmente en las áreas budista tibetana y musulmana uigur».

Violaciones notorias

«El gobierno chino continúa implicado en violaciones sistemáticas y notorias de la libertad de religión o creencia, con el control riguroso de las actividades religiosas y la detención, prisión, multa, apaleamiento y acoso de creyentes», establecía el informe.

La comisión también comentaba que la represión de muchos grupos religiosos se intensificó antes de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.

En cuanto a Oriente Medio, el informe explica que, en Irán, «la retórica política oficial del gobierno ha dado como resultado un deterioro de la situación para prácticamente todos los grupos no chiíes».

La política del gobierno es culpable de la violación de la libertad religiosa, incluyendo la detención, tortura y ejecución basadas en la religión del acusado, alegaba la comisión.

El informe también llamaba la atención sobre la situación de Irak, de la que se dice: «El gobierno sigue cometiendo y tolerando graves abusos de la libertad de religión o creencia».

En cuanto Arabia Saudí, el informe reconocía que el Rey Abdulá ha permitido algunas medidas de reforma limitadas, además de promover el diálogo interreligioso. No obstante, el gobierno todavía prohíbe toda forma de expresión religiosa pública que no sea la de la interpretación propia del gobierno, una escuela del Islam suní.

Además, la comisión acusaba a las autoridades saudíes de apoyar a grupos internacionales que promueven «una ideología extremista, incluyendo en algunos casos la violencia hacia los no musulmanes y hacia los musulmanes no aprobados».

En Egipto, continuaba el informe, hay graves problemas de discriminación, intolerancia, y otras violaciones de derechos humanos contra miembros de las minorías religiosas. Las graves violaciones de la libertad religiosa siguen afectando a los cristianos coptos ortodoxos, a los judíos, a los bahabitas, así como a los miembros de las comunidades musulmanas minoritarias, acusaba la comisión.

Por otra parte, el informe sostenía que el gobierno no dado suficientes pasos para parar la represión y la discriminación contra los creyentes religiosos, o castigar a los responsables de la violencia o de otras graves violaciones de la libertad religiosa.

Extremistas

Persiste la preocupación por la libertad religiosa en Pakistán, observaba la comisión. A lo largo del año pasado, el poder de los grupos extremistas ha crecido. Además, las leyes anti blasfemia se han usado para silenciar a los miembros de las minorías religiosas y a los disidentes, añadía el informe.

En el vecino Afganistán, el informe comentaba que la situación de la libertad de religión o creencia se ha vuelto cada vez más problemática.

Según la comisión, la constitución de Afganistán no logra proteger de la ortodoxia dominante a los individuos en una nación de mayoría musulmana. Como resultado hay graves violaciones de la libertad religiosa, en parte debido también al poder e influencia de los líderes religiosos tradicionalistas.

La comisión recomendaba que Vietnam fuera calificado como CPC debido a las continuas violaciones de la libertad religiosa por parte del gobierno. A pesar de algunos progresos, el gobierno vietnamita sigue imponiendo importantes restricciones a la libertad religiosa, sostenía el informe.

Por ejemplo, todavía se encarcela o detiene a personas por sus actividades religiosas pacíficas y la actividad religiosa independiente sigue siendo ilegal. Además, añadía el informe, las protecciones legales para las organizaciones religiosas aprobadas por el gobierno son vagas y sujetas a interpretaciones arbitrarias o discriminatorias basadas en factores políticos.

Reacciones

Coincidiendo con anteriores informe el gobierno chino rechazó con acritud las críticas vertidas contra él por la comisión.

«Es un hecho que el gobierno chino protege la libertad de creencia religiosa de sus ciudadanos según la ley, y que cada grupo étnico en cualquier parte de China goza de plena libertad religiosa», afirmaba en una declaración el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Ma Zhaoxu, según informaba el 5 de mayo Associated Press.

«Los intentos de la Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos de denigrar a China nunca tendrán éxito», afirmaba Ma.

La India, sin embargo, en un giro, se abrió a un viaje de estudio de representantes de la USCIRF. Según el periódico Telegraph de Calcuta del 2 de mayo, el gobierno federal de la India ha cambiado la antigua política de no permitir visitas informativas del gobierno de Estados Unidos.

El miembro enviado por USCIRF visitará la India en junio, por primera vez, después se publicará un informe sobre el país.

El Wall Street Journal comentaba la inclusión de Venezuela en la Lista de Observación, en un artículo el 1 de mayo de Melanie Kirkpatrick, redactora de la página editorial del Journal.

El artículo se centraba en los apuros de los judíos en Venezuela. Cuando Hugo Chávez fue elegido presidente en 1998, cerca de 22.000 judíos vivían en el país. Hoy su número se estima entre 10.000 y 15.000.

«Los judíos de Venezuela están huyendo a Miami, Madrid y a otros lugares debido al antisemitismo a que se enfrentan en el país», afirmaba Kirkpatrick.

Citaba comentarios de Chávez, que iban desde describir a los judíos venezolanos como «descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo» hasta «una minoría que se ha apropiado de todo el oro del planeta».

Pobreza moral

En su mensaje anual de este año a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, Benedicto XVI expresaba su preocupación por aquellos que son perseguidos por su fe. Su discurso del 8 de enero hablaba de «nuestros hermanos y hermanas víctimas de la violencia, especialmente en Irak y en la India».

La preocupación del Papa se extendía a los de los países desarrollados. «Deseo también que en el mundo occidental no se cultiven prejuicios u hostilidades contra los cristianos, simplemente porque, en ciertas cuestiones, su voz perturba», afirmaba.

Benedicto XVI no se centró en la libertad religiosa desde la perspectiva de la libertad, sino que adoptó más bien una perspectiva teológica. «Las discriminaciones y los graves ataques de los que han sido víctimas, el año pasado, millares de cristianos, muestran cómo la que socava la paz no es sólo la pobreza material, sino también la pobreza moral», afirmaba. Una pobreza que aflige a muchos países, con independencia de su nivel económico.

 

La intención oculta de  confundir género y sexo

La intención oculta de  confundir género y sexo   

Autor: María Calvo (Publicado en La Gaceta de los Negocios)   

Tras este aparente desliz gramatical existe una intencionada finalidad política premeditada

En los últimos años es usual oír hablar del género. Expresiones como impacto de género, opción de género, violencia de género o perspectiva de género forman parte del vocabulario común en documentos tanto oficiales como divulgativos. Se utiliza con naturalidad un término erróneo desde el punto de vista lingüístico pues lo correcto sería utilizar la palabra sexo. Son palabras que en inglés se entienden como prácticamente sinónimas, pero que en castellano son muy diferentes, ya que la palabra sexo es una categoría biológica, mientras que la palabra género pertenece al ámbito gramatical. Sin embargo, tras este aparente desliz gramatical existe una intencionada finalidad política meticulosamente premeditada.

Su origen data de los años 60 cuando, al abrigo de las teorías de Beauvoir, surge un inicial feminismo de género, según el cual la masculinidad y la feminidad no están determinados por el sexo, sino por la cultura. Sus ideólogos beben, asimismo, de diversas teorías marxistas y estructuralistas, como las proporcionadas por Friedrich Engels, quien predicó la unión de feminismo y marxismo. También Herbert Marcuse, con su invitación a experimentar todo tipo de situaciones sexuales, fue otra de sus fuentes de inspiración.

Según sus defensores, los géneros masculino y femenino, serían una «construcción de la realidad social» y por ello, deberían ser abolidos en beneficio de la proclamación y reconocimiento de la existencia de cuatro, cinco o seis géneros, según diferentes consideraciones: heterosexual femenino, heterosexual masculino, homosexual, lesbiana, bisexual e indiferenciado. Correspondería a cada individuo elegir libremente el tipo de género al que desea pertenecer en las diversas situaciones y etapas de su vida, resultando justificable cualquier actividad sexual. Consideran sus ideólogos que, aunque muchos crean que el hombre y la mujer son expresión natural de un plano genético, el género es producto de la cultura y el pensamiento humano, una construcción social que crea la “verdadera naturaleza” de todo individuo.

Esta ideología fue introducida en las Naciones Unidas en un primer momento como una política medioambientalista que buscaba la reducción del crecimiento demográfico mediante el fomento del denominado sexo ecológico, es decir, de las relaciones homosexuales. Así, bajo los auspicios de esta organización se desarrolló en la India (Bangalore, 1992) la reunión de un grupo de expertos sobre planificación, salud y bienestar familiares, en la que se adoptó la siguiente recomendación: “Para ser efectivos a largo plazo, los programas de planificación familiar deben buscar reducir no sólo la fertilidad dentro de los roles de género existentes, sino más bien cambiar los roles de género a fin de reducir la fertilidad”.

Más tarde, la IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer (Pekín, 1995) fue el escenario elegido por los promotores de la nueva perspectiva para lanzar una fuerte campaña de persuasión y difusión. Allí se vendió la ideología de género como la forma de liberar a las mujeres de los roles impuestos en el ámbito biológico. Con tal fin, se desprecia la maternidad y, en consecuencia, se desestabiliza la familia como institución social. Los partidarios de la perspectiva de género proponen algo tan temerario como la inexistencia de un hombre o una mujer naturales, que no hay conjunción de características, ni una conducta exclusiva de un sólo sexo, ni siquiera en la vida psíquica. Así, la inexistencia de una esencia femenina o masculina nos permite cuestionar en lo posible si existe una forma natural de sexualidad humana. No existirían dos sexos, sino más bien muchas «orientaciones sexuales».

Desde dicha cumbre la «perspectiva de género» ha venido infiltrándose en diferentes ámbitos, no sólo de los países industrializados, sino también de los países en desarrollo. El concepto de género está enclavado en el discurso social, político y legal contemporáneo. Ha sido integrado en la planificación conceptual, en el lenguaje, los documentos y programas de los sistemas de las Naciones Unidas y por desgracia también de nuestro país, intentando un cambio cultural gradual, la denominada de-construcción de la sociedad, empezando por la familia y la educación de los niños.

La ideología de género es contraria a la dignidad de la persona, puesto que la utiliza como medio para el logro de sus objetivos, ignorando que el sexo es constitutivo de la persona (no sólo atributo de la persona) y que la persona en sí es, como dijera Santo Tomás de Aquino, “lo más noble y digno que existe en la naturaleza”. Pero se trata además de una ideología vacía, construida sobre falsedades fácilmente rebatibles desde la ciencia actual, que ha revitalizado, mediante demostraciones empíricas, la importancia esencial de la naturaleza en la existencia del dimorfismo sexual, al margen de cualquier tipo de “construcción social”.

Es cierto que la cultura y la crianza nos afectan e influyen, pero también es innegable que la naturaleza —neuronas, sustancias químicas del cerebro, hormonas y, por supuesto, los genes— deja en nosotros una huella imborrable. Todas esas brisas, naturales y sociales, soplan a nuestro alrededor. Ante este panorama no tiene sentido hablar de naturaleza o de cultura por separado, sino sólo de su interacción. Las posiciones extremas son insostenibles: los genes no pueden operar en el vacío, ni el entorno por sí solo conformar un ser sintiente y actuante a partir de la nada. En palabras del psiquiatra Le Vay, “como los narcisos, nos movemos de acá para allá con las corrientes de la vida, pero nuestras raíces nos atan a un lugar propio en el fondo del río”

La iglesia no se escandaliza con el sexo

La Iglesia no se escandaliza con la sexualidad

Su valor se entiende a la luz de la vida humana

CIUDAD DE MÉXICO, jueves, 15 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- Contrario a lo que en los ámbitos seculares se piensa y dice, la Iglesia no evade hablar de de la dimensión corporal del hombre y la mujer, particularmente de la sexualidad. En estos términos se expresó la doctora Helen Alvaré, catedrática de la Universidad George Mason en su conferencia durante la tercera sesión del Congreso Teológico Pastoral, en el marco del VI Encuentro Mundial de las Familias.

La razón principal que permite a la Iglesia valorar la dimensión corporal radica en que el cristianismo, de una manera muy rica, «expresa sus misterios a través de la corporeidad, como es el caso de la Encarnación y la Resurrección», señaló la especialista.

Y recordó que este valor adquiere toda su profundidad cuando «los fieles tienen la conciencia de pertenecer al Cuerpo Místico de Cristo a través de su propia persona».

La catedrática oriunda de Estados Unidos puntualizó que para entender el valor de la vida humana no se debe evadir el tema de la sexualidad. Aseveró que la Iglesia debe aprovechar su profundo conocimiento sobre la corporeidad humana para hablar y manifestar su posición sobre el tema.

La también asesora del Consejo Episcopal de los Estados Unidos hizo notar que el ejercicio y la experiencia de la propia sexualidad no está limitada al terreno de lo físico, sino que encuentra su razón y propósito divino a través de la vida espiritual y de la fe.

La doctora Alvaré expresó que «el cuerpo humano no está carente de significado, aún cuando hablemos del niño no nacido o del hombre y mujer y su relación de intimidad. Toda la información ética, testimonial y científica nos indica que tenemos que respetar el cuerpo no como un mero determinismo biológico. Simplemente no podemos contradecir tan violentamente al cuerpo humano», señaló.

Y abundó que uno de los aspectos más interesantes de la Iglesia católica es su entendimiento tan profundo de lo físico: «no nos da miedo ni pena hablar sobre la sexualidad humana, es por el contrario una bendición».

Señaló la estudiosa del tema de la familia que cuando el Santo Padre habla del matrimonio como el lugar donde encontramos a Jesucristo en los cónyuges, podemos llegar a imaginar que esta realidad vive en cada persona, en la vida de cada matrimonio. «No todo el mundo se casa pero la mayoría de las personas sí y por esto ésta teología es muy digna de consideración», indicó.

Para ejemplificar la cotidianidad, arraigo e importancia de la corporeidad en la vida religiosa de los fieles, la doctora Alvaré hizo un elenco de ritos y prácticas que implican manifestaciones físicas: «tocamos las reliquias, besamos las estatuas, tocamos nuestros rosarios, nos damos la mano. Esto habla de dar a cada persona un mensaje importante de que cada persona es un individuo importante. El Cuerpo de Cristo no está formado, lo tenemos que formar y debemos empezar con lo que tenemos».

Por Gilberto Hernández

La gran contradicción

La gran contradicción
La ciencia se esfuerza por salvar el máximo de fetos con problemas y la ley del aborto los elimina. os médicos pueden detectar e intervenir anomalías en embarazos de entre 12 y 20 semanas, pero la legislación deja completamente en manos de la mujer el interrumpir una vida humana a las 14 semanas.
ForumLibertas.com

 

El no nacido como paciente
José María Pardo
        La ciencia avanza a pasos agigantados y la tecnología ya permite, en el campo de la medicina fetal, reducir en los embarazos el número de amniocentesis en un 5% y adelantar el diagnóstico de una buena parte de las alteraciones cromosómicas del futuro bebé.

Así, desde que aparecieron hace unos 30 años las nuevas técnicas de imagen, las embarazadas cuentan con una gran ayuda para detectar algunas de las enfermedades que puede tener el feto y, a día de hoy, en muchas ocasiones, intervenir para corregir ese defecto y salvar su vida.

Dado que el ser que empieza a crecer en el seno materno no puede manifestar su posible dolencia, es importante observarlo a través de la ecografía para encontrar alguna posible anomalía fetal, algo que sucede en el 3% de los embarazos, o alteraciones que puedan desembocar en anomalía (10%).

Todos los esfuerzos de la ciencia en ese aspecto van dirigidos a salvar el máximo de vidas intrauterinas actuando lo antes posible para evitar consecuencias en la vida futura del bebé.

“Hay tanta resolución en los ecógrafos actuales que somos capaces de detectar pequeñas sutilezas. Podemos observar en un feto de 20 semanas si el cerebro, que tendría que medir unos 2,5 centímetros, crece a un ritmo normal”, afirma Eduard Gratacós, jefe del servicio de medicina maternofetal del Hospital Clínico de Barcelona, en una información publicada en el diario La Vanguardia el pasado 26 de marzo.

Tres ecografías, tres diagnósticos

Hay tres ecografías básicas que permiten trabajar con esos objetivos: a las 12 semanas, se confirma la presencia física del feto y se clasifica el riesgo. Se pueden detectar hasta el 50% de malformaciones y se observan marcadores de alteraciones cromosómicas en ese sentido que pueden llevar a detectar una posible enfermedad, como pueda ser el síndrome de Down o el retardo del crecimiento.

Pueden encontrarse anomalías graves en la formación del cerebro, con menos de 2 centímetros, o detectar problemas del corazón, que ronda en ese tiempo los 5 mm.

Alrededor de la semana 20, la prueba más complicada de obstetricia y ginecología, se pueden detectar hasta el 85% de malformaciones. Durante 25 ó 30 minutos, el especialista examina más de 300 puntos de normalidad. El cerebro ronda entonces los 5 centímetros y el corazón unos 2 centímetros.

Una tercera ecografía a las 32 semanas permitirá detectar problemas de crecimiento en un 5% de los embarazos y diagnosticar otros problemas, así como aportar datos sobre el riesgo de prematuridad.

La gran paradoja

Ante esta realidad, y la confirmación de los propios especialistas de que se pueden detectar anomalías y en muchos casos realizar tratamiento fetal, la facilidad con que se puede abortar en España muestra una gran paradoja y plantea preguntas.

¿Cómo se pueden invertir grandes cantidades de dinero en investigación y avances tecnológicos que buscan salvar el máximo de vidas humanas en la etapa fetal entre las 12 y las 20 semanas y, al mismo tiempo, aprobar una ley que permite abortar libremente hasta las 14 semanas? Alguno de los dos planteamiento no acaba de encajar.

Cabe recordar que la nueva ley del aborto da vía libre a la opción de abortar en las primeras 14 semanas. Al mismo tiempo, facilita relativamente el hacerlo hasta las 22 semanas, cuando exista grave riesgo para la vida o la salud de las embarazadas o riesgo de graves anomalías en el feto. Incluso más allá de las 22 semanas se puede abortar cuando se detecten anomalías fetales incompatibles con la vida o cuando se detecte en el feto “una enfermedad extremadamente grave e incurable” y así lo “confirme un comité clínico”.

Fuente: fluvium.org

La educación mixta no es mejor

La educación escolar no mixta es mejor, porque respeta las singularidades de género: los chicos y chicas no aprenden igual

Firmado por Rafael Serrano
Fuente: Aceprensa 7 Septiembre 2005

La implantación de la enseñanza mixta en las escuelas públicas se justificó por la necesidad de acabar con los estereotipos sexistas. Lo que ahora se comprueba, cada vez con más claridad, es que niñas y niños no aprenden igual, porque presentan diferencias tan básicas como de constitución y desarrollo del cerebro. Esto es lo que Leonard Sax, médico y psicólogo estadounidense, quiere transmitir a padres y profesores en su libro «Why Gender Matters» (1).

Cuando Leonard Sax estudiaba en la universidad, era doctrina indiscutida que las diferencias de género (de mentalidad, maneras, inclinaciones y roles entre los sexos) son creaciones sociales, surgidas de que no se educa igual a niños y a niñas. Así, se incita a los chicos a rivalizar, a los deportes duros, a exhibir fuerza; mientras a las chicas se les enseña a colaborar más que a competir, a practicar la danza y a entretenerse en actividades sedentarias. Sin embargo, los sistemas de coeducación recientes no ha logrado la igualdad, como muestra una serie de tres citas consecutivas con que Sax abre el capítulo quinto de su libro.

Dos sexos en desventaja

Primero, Myra y David Sadker denuncian, en una obra de 1994, que en la escuela las chicas están discriminadas. La segunda cita es de Christina Hoff Sommers (ver Aceprensa 60/04), quien en «The War Against Boys» (2000) afirma que ahora son los chicos las víctimas de discriminación educativa. A renglón seguido figura lo que Jackie Woods, presidenta de la Asociación Americana de Mujeres Universitarias, dijo en una entrevista de 2002: «[La escuela] defrauda tanto a las chicas como a los chicos».

La secuencia refleja el desarrollo del reciente movimiento a favor de la educación diferenciada. Primero, las feministas descubrieron que en los colegios mixtos las alumnas recibían menos atención que los chicos y pocas destacaban en ciencias, mientras que en las escuelas femeninas las chicas tenían mejor rendimiento en todas las materias, también en las consideradas «masculinas» (matemáticas, educación física) según el estereotipo.

 

 

Luego fue el otro sexo el que empezó a alarmar. Los chicos rinden menos en la escuela, y la diferencia con las chicas se agranda.

La tercera cita, dice Sax, resume el problema. «La coeducación defrauda tanto a las chicas como a los chicos (…) en mayor o menor grado, por la simple razón de que chicas y chicos realmente aprenden de distintas maneras». Eso se debe, para empezar, a que sus cerebros no son iguales.

Diferencias innatas

Las principales diferencias de género no son producto de ninguna educación «sexista», sino innatas. Ya a los nueve meses, las niñas optan mayoritariamente por las muñecas y los niños, en mayor proporción aún, por los camiones de juguete. Eso no puede ser ninguna creación social, porque a esa edad los bebés no saben de qué sexo son y porque con las crías de chimpancés pasa lo mismo. Desde muy pequeñas, las niñas son más sensibles a los sonidos que los niños. Los recién nacidos no reaccionan todos del mismo modo a lo que entra en su campo visual: las niñas responden a expresiones faciales y los niños, a objetos en movimiento. Hay otras diferencias, que Sax cita, y algunas también se observan en los primates.

En las últimas décadas, la ciencia ha ido hallando las bases orgánicas de esas diferencias, que en la mayor parte de los casos están en el cerebro. En el ser humano y en otras especies, el cerebro masculino difiere claramente del femenino, y además desde el principio, antes de que las hormonas sexuales puedan tener alguna influencia. La raíz está en los cromosomas sexuales. En el tejido cerebral de un hombre abundan proteínas sintetizadas a partir de los genes del cromosoma Y. Tales proteínas no aparecen en el cerebro de una mujer, que en cambio es rico en otras, procedentes del cromosoma X, que a su vez no están en los cerebros masculinos.

Hay, además, diferencias en el desarrollo y funcionamiento del cerebro. En las chicas, las zonas del cerebro implicadas en el lenguaje y en la habilidad motora (como la necesaria para manejar un lapicero) maduran seis años antes que en los chicos; en estos, las zonas implicadas en la visión y la memoria espaciales maduran unos cuatro años antes. Para orientarse e identificar lugares o puntos en el espacio, las chicas emplean la corteza cerebral, y los chicos el hipocampo. Hasta la adolescencia, muchos sentimientos –los negativos, en particular– se corresponden con la actividad de la amígdala, una parte del cerebro profunda y primitiva; después «emigran» a la corteza cerebral… pero solo en las chicas.

Uno y otro sexo tampoco responden igual al peligro y a la tensión. Para los varones pueden muy bien resultar estimulantes, mientras que en las mujeres es más probable un movimiento de aversión. La razón estriba en que en ellos prevalece el efecto de la adrenalina, y en ellas, el de otra hormona, la acetilcolina, que produce una sensación desagradable.

Tampoco todos los pares de ojos son iguales. En las retinas femeninas predominan las llamadas células P, sensibles al color y la textura; en las masculinas hay muchas más células M, que detectan el movimiento.

Refuerzo de estereotipos

En fin, dice Sax, «chicos y chicos no juegan igual, no aprenden igual, no pelean igual, no ven el mundo de la misma manera, no oyen igual». «Hoy sabemos que las diferencias innatas entre chicas y chicos son profundas»; «hay que entenderlas y aprovecharlas, no encubrirlas ni despreciarlas».

Sax, cuyos trabajos han aparecido en revistas científicas como «American Psychologist», «Behavioral Neuroscience», «Journal of the American Medical Association», añade una advertencia importante: gran parte de esas diferencias entre los sexos son mucho más marcadas en la infancia y adolescencia que en la edad adulta, cuando ya se ha completado el desarrollo del cerebro (algunas se mantienen, como la de capacidad auditiva). Sería, en efecto, sexista y falso decir que los hombres son naturalmente peores para las artes plásticas o que las mujeres son unas negadas para las matemáticas. Pero de ahí no se deduce que niños y niñas tengan el mismo modo de aprender las materias. Al contrario, la enseñanza uniformada para los dos sexos provoca que haya muchos menos chicos con inclinación al arte y muchas menos vocaciones científicas entre las chicas. Acaba reforzando, paradójicamente, los estereotipos que pretendía combatir.

Sax argumenta con resultados de estudios publicados (da siempre la referencia) y ejemplos de la vida misma, muchos tomados de su experiencia como médico de familia. Las pruebas científicas son convincentes, aunque no siempre aporten certezas definitivas. Así, Sax cree que la homosexualidad es innata, aunque hasta ahora no se ha encontrado ningún factor cerebral o genético que la determine.

Niños medicados por trastornos imaginarios

Un ejemplo de niño discriminado por la coeducación es el de Matthew, de 5 años, que tenía gran ilusión por comenzar el colegio, pero al poco tiempo de asistir lo odiaba. Su madre lo llevó a la consulta de Sax por recomendación de la escuela, donde sospechaban que padecía trastorno de déficit de atención (ADD). En efecto, el niño estaba en clase siempre distraído, pero Sax no apreció ADD, sino un problema de audición. Los niños oyen peor que las niñas, en especial en las frecuencias de 1.000 a 1.400 hercios, que son cruciales para identificar voces. A Matthew, quizá con oído un poco menos fino que la media de su sexo, lo habían colocado en la última fila; no entendía a la profesora y, naturalmente, desconectaba.

Otra diferencia natural que ignoraba la profesora de Matthew es la relativa a la visión. En consonancia con lo mencionado más arriba sobre las células de la retina, las niñas de preescolar y primaria tienden a dibujar personas, árboles u otras figuras estáticas con muchos colores; los niños tienden a dibujar objetos en movimiento, como un cohete, en blanco y negro o poco más. Según pudo averiguar Sax, en las escuelas de magisterio se enseña que los dibujos «buenos», los que son indicio de progreso en los alumnos de esas edades, son del tipo de los que hacen las niñas. Matthew, aunque no oía bien a su profesora, no tenía dificultad alguna para percatarse de que sus dibujos no le gustaban a ella. No es extraño que la escuela acabara no gustándole a él.

Sax advierte también que, por su peculiar ritmo de maduración cerebral, los niños de 5-6 años tienen menos facilidad que las niñas para aprender a leer y escribir. En las escuelas infantiles saben que no todos los alumnos están igualmente capacitados, de modo que los dividen en dos grupos: uno avanzado, donde naturalmente predominan las niñas, y otro compuesto casi solo por niños, que se dan cuenta de que los han puesto en el pelotón de los torpes.

Por esta ignorancia de las diferencias de género, señala Sax, se consideran patológicas conductas normales. Es preocupante, dice, cómo se han multiplicado en pocos años las prescripciones de antidepresivos y otros psicofármacos a niños (varones sobre todo). Pero muchos niños medicados con Ritalin no tienen hiperactividad, sino simplemente sexo masculino y una profesora que habla suave y les aburre.

Cuando el profesor no entiende a las chicas

Para ilustrar las malas prácticas educativas con el otro sexo, Sax relata el caso de Melanie, que podría haber sido científica, si en el último año de secundaria no se hubiera encontrado con un profesor que no entendía a las chicas. Melanie, brillante en las asignaturas de ciencias, se matriculó en un curso avanzado de Física. El primer día de clase, el profesor puso de tarea a los alumnos cinco problemas. En casa, Melanie resolvió fácilmente los tres primeros, pero no vio tan claros los otros. Hizo entonces como suelen hacer las chicas: no quiso perder más tiempo, pasó a sus otros deberes pendientes y decidió consultar los problemas por la mañana al profesor.

Un chico habría intentado resolver los problemas sin acudir al profesor más que como último recurso. Y eso creyó el profesor de Melanie que había hecho ella cuando fue a preguntarle. Por eso pensó que, aun siendo muy trabajadora, no estaba dotada para la asignatura: «La Física no es para todo el mundo», le dijo. Ella interpretó que él no quería tenerla de alumna. Así que se borró de Física y al año siguiente, en la universidad, optó por Economía.

Las chicas, en efecto, tienden a buscar la conexión con los profesores, están más preocupadas de complacerles, se muestran más prontas a consultarles. Hay otras diferencias que los profesores –y los padres– deberían tener en cuenta. Una riña a gritos puede hacer reaccionar a un chico, pero probablemente hará que una chica pierda la confianza con el profesor. Está comprobado que una tensión moderada –como hacer preguntas con un tiempo tasado para responder– mejora el rendimiento de los chicos y perjudica el de las chicas. Para despertar el gusto por la literatura conviene elegir libros distintos para cada sexo: historias personales para las chicas, obras de aventuras o acción para los chicos. Etcétera.

Para reforzar la identidad sexual

«La naturaleza humana está sexuada hasta la médula», dice Sax. Siempre ha sido así, pero ahora es más necesario que antes educar teniendo en cuenta a las diferencias de género. Primero, porque se las niega: «El «establishment» educativo ha adoctrinado a profesores y padres con el dogma de que a chicas y chicos se debe enseñar las mismas materias de la misma manera y al mismo tiempo». Eso es hacer violencia a la naturaleza, y así los problemas típicos de la enseñanza mixta se han extendido y agravado.

Además, «para todo chico o chica, su género es una gran parte de su identidad»; pero a los chicos hoy les resulta más difícil tener claro qué es ser una mujer o un hombre de verdad. La sociedad ha difuminado las diferencias entre hombres y mujeres en los roles sociales. Por la inestabilidad y atomización de las familias, así como el debilitamiento de vínculos comunitarios, los niños y jóvenes tienen cerca menos adultos de su mismo sexo que les sirvan de referencia. A esto hay que añadir la fuerte presión de un ambiente hipersexualizado, a la que los adolescentes resisten peor en colegios mixtos, como Sax muestra con apoyo en varias experiencias en un capítulo bastante crudo.

Por todo ello, Sax insiste en la educación diferenciada entendida en sentido amplio: no solo en la escuela, sino también en la familia y en todos los ámbitos de la formación hay que tener en cuenta las peculiaridades de cada sexo. Como recomienda a los padres que tengan un hijo (varón) con problemas de identidad sexual: «Si pertenecen a una sinagoga o iglesia o mezquita, entérense de si allí ofrecen retiros solo para varones. Las principales religiones aún recuerdan lo que la mayoría de los norteamericanos de hoy han olvidado: que las diferencias de género son reales, y que –para ambos sexos– es más fácil que se produzca una genuina transformación espiritual en un entorno no mixto».

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Una web para profundizar

Para mayor información y criterio, recientemente ha aparecido una web dedicada a la educación diferenciada para chicas y chicos. Con un diseño atractivo que facilita la navegación, www.diferenciada.org comprende varias secciones con información útil, como «Libros y Recensiones», donde se comentan obras recientes; «Legislación», con una colección de tratados internacionales y leyes españolas; «Enlaces de interés», que remite a páginas web de otras entidades en diversos países, desde Estados Unidos a Australia.

Otra sección más divulgativa, «Preguntas y Respuestas», explica de modo sucinto cuestiones que cualquiera puede plantearse. Por ejemplo, ¿qué es la educación diferenciada por sexo?; ¿responde o no a convicciones religiosas?; ¿cuáles son las ventajas de la educación diferenciada?; ¿es contraria al principio de igualdad?

«Documentación» es otro apartado sugerente que reúne estudios pedagógicos sobre la educación diferenciada e investigaciones comparativas entre esta opción y las escuelas mixtas. La sección «Prensa» reúne artículos publicados en todo el mundo; y el «Foro de opinión» recoge cartas y comentarios del público.

La web es iniciativa de un grupo de padres y profesores de Cataluña. Los contenidos se ofrecen en catalán y castellano

 

 

La píldora no reduce el número de intervenciones

LA DISPONIBILIDAD DE LA «ANTICONCEPCIÓN DE EMERGENCIA» NO REDUCE EL NÚMERO DE

2006

ABORTOS.1

Dr. Felipe Vizcarrondo Adolfo J. Castañeda

Una de las falsedades que difunden los que promueven la “anticoncepción de emergencia” (AE), además de negar el efecto abortivo (químico) que pueden tener las píldoras “anticonceptivas” y otros métodos de AE1, es decir que una mayor disponibilidad de estos métodos reduce el número de abortos quirúrgicos. Pero las mismas fuentes de estos promotores del aborto químico han confesado que esa segunda aseveración también es falsa.

La revista Contraception, que está a favor de la anticoncepción, incluyendo la que es abortiva y de la AE, publicó un artículo en el año 2004 en el cual se afirma lo siguiente2:

“Un cierto número de estudios breves han demostrado que ha habido un aumento del uso de la anticoncepción de emergencia (AE), cuando las mujeres tienen un suministro disponible en casa. Se ha dicho que el uso a gran escala de la AE podría reducir las tasas de abortos [quirúrgicos].

“Llevamos a cabo un estudio de intervención en la comunidad, para determinar si el proporcionar por adelantado suministros de la AE a un gran número de mujeres afectaría las tasas de abortos. A través de los servicios de salud, se les ofreció cinco paquetes de AE sin costo alguno a todas las mujeres entre las edades de 16 a 29 años que viven en Lothian, Escocia.

“De un grupo de aproximadamente 85.000 mujeres de esas edades, el estudio arrojó que un estimado de 17.800 mujeres llevaron a casa el suministro de AE y más de 4.500 de ellas le dieron por lo menos un paquete a una amiga. El estudio también arrojó que casi la mitad (el 45%) de las mujeres que tuvieron un suministro de AE en casa utilizaron por lo menos un paquete durante los 28 meses que duró el estudio. En total, se utilizaron aproximadamente 8.801 paquetes de AE. En el 75% de los casos, la AE fue utilizada dentro de las 24 horas posteriores a las relaciones sexuales.

“Luego se comparó la tasa de abortos en Lothian con las de otras tres áreas de Escocia, donde existen servicios de salud. El suministro por

1 Véanse, en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, las siguientes secciones:
“Anticoncepción”, http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/anticon_index.html y

“Anticoncepción de emergencia”, http://www.vidahumana.org/vidafam/anticon/emergencia_index.html
2 GLASSIER et al, “Advanced Provision of Emergency Contraception Does Not Reduce Abortion Rates,” Contraception 69 (2004): 361. Se puede bajar este artículo en formato PDF del portal del grupo Concern Women for America: http://www.cwfa.org/images/content/scotland0905.pdf.

adelantado de la AE no tuvo efecto alguno en las tasas de abortos. “Los resultados de este estudio indican que la distribución por adelantado y a gran escala de suministros de AE por medio de los servicios de salud, puede no ser una manera eficaz de reducir la tasa de los embarazos no intencionales en el Reino Unido.”

Escocia no es el único país donde se ha demostrado que una mayor disponibilidad de la AE no reduce el número de abortos quirúrgicos. En lo que constituye otro caso de inevitable ironía, los mismos centros de abortos en Bélgica se han encargado también de desmentir que el uso de las píldoras “del día siguiente” (como también se les llama a las píldoras “anticonceptivas” utilizadas como AE), tengan un impacto significativo en el número de abortos3. Los diarios flamencos que han reportado lo que dicen los portavoces de estos centros, también han informado que no hay indicios de que las tasas de abortos vayan a disminuir en el futuro3. “No tenemos cifras recientes, pero estimo que el número de abortos ha aumentado, a pesar de la píldora del día siguiente,” dijo Lucie Van Crombrugge, de la plataforma de los centros de abortos de habla holandesa. Lo más significativo que enfatizó esta portavoz a la prensa belga fue que “la experiencia de otros países muestra que la píldora del día siguiente tiene muy poco impacto en el número de abortos”.

Los gobiernos y los funcionarios de salud pública de los países latinoamericanos que estén pensando en aprobar el uso de la AE, con el objeto de reducir las tasas de abortos (legales o ilegales), o por cualquier otro motivo, se engañan si creen que la AE es la “solución”.

LOS AUTORES:

  • El Dr. Felipe Vizcarrondo es pediatra y miembro de la junta

    directiva del American College of Pediatricians (Colegio de

    Pediatras de EEUU), http://www.acpeds.org.

  • Adolfo J. Castañeda es director de programas educativos de

    VHI.

3 “Abortions ‘Rise’ Despite Morning After Pill,” Expatica’s Belgian News in English, 27 de agosto del 2004, http://www.expatica.com/source/site_article.asp?subchannel_id=48&story_id=111 75.