Caritas in Veritate

“Caritas in Veritate”, la “Rerum Novarum” del siglo XXI

Según el cardenal Angelo Bagnasco, presidente de los obispos italianos

ROMA, martes 22 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- La encíclica Caritas in Veritate supone, como en su momento la Rerum novarum y la Populorum progressio, un hito importante en la historia de la doctrina social de la Iglesia, una encíclica «providencial» ante la globalización.

Así lo afirmó este lunes el cardenal Angelo Bagnasco, arzobispo de Génova y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, durante la apertura del Consejo Permanente de los obispos.

Para el «presidente» del episcopado italiano, la encíclica de Benedicto XVI, como la Rerum novarum y la Populorum progressio, sale al paso de un nuevo fenómeno, que es, tras la caída del Muro, el de «la progresiva explosión de la interdependencia planetaria, hoy comúnmente conocido como globalización».

El gran desafío de esta encíclica es, para el cardenal Bagnasco, que Benedicto XVI «invita a todos a abandonar actitudes fatalistas, como si las dinámicas actuales fuesen producidas por fuerzas anónimas e impersonales y por estructuras independientes de la voluntad humana».

Otro de los puntos doctrinales fundamentales es el concepto de desarrollo, en la línea en que Pablo VI lo concibió, «como corazón del mensaje social cristiano».

«Es muy poderosa la idea de que el desarrollo es la vocación indómita y plenaria del hombre, que no puede no desear ser más. Y es precisamente sobre este camino que él, si quiere, encuentra a Cristo», observó el prelado.

«La verdad del desarrollo consiste en su integridad: si no es de todo el hombre y de todos los hombres, no es un verdadero desarrollo», citó el purpurado. «Estas palabras del Papa no deben reducirse a un eslogan estéril, sino que deben asumirse en todo su significado histórico y social».

«Es importante destacar cómo de esta centralidad de la persona se sigue en la encíclica la apertura a la vida, que está en el centro del verdadero desarrollo, como también la exigencia de que los Estados provean políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia».

Crisis de sistema

Para el cardenal Bagnasco, esta encíclica es «providencial».

«No hay aspecto de la dinámica social que no sea considerado y, si procede, recolocado según una visión innovadora y al mismo tiempo dinámica, en una sociedad en vías de globalización», afirmó.

La encíclica «se revela como un texto providencial, que ofrece un marco sólido dentro del cual buscar respuestas a la altura de los grandes cambios que se están produciendo, en especial, por los cambios exigidos por la crisis económica y financiera que está atravesando el mundo entero», añadió.

«Para quienes piensen que esta crisis se parece a las que la han precedido, y que se podrá volver sin peligro a la exuberancia del pasado, esta encíclica le asesta un oportuno vaivén, para que no se difundan ilusiones cómodas o improponibles».

El cardenal afirma que esta «es una crisis de sistema, que ha atascado los engrasados mecanismos de una economía inadecuada a las complejidades de los desafíos actuales, y de ella no se saldrá, según el Papa, sin volver a proyectar nuestro camino, sin darnos nuevas reglas y sin encontrar nuevas formas de compromiso».

«Si continua el escándalo de un superdesarrollo disipador frente a pobrezas cada vez más desoladoras, si las distorsiones y los graves efectos de una actividad financiera mal utilizada, cuando no especulativa, siguen recayendo sobre los sectores más indefensos de la población mundial, si la corrupción y la ilegalidad no se marginen y superen, si los proteccionismos económicos y culturales, si los diversos proteccionismos económicos y culturales no son arrinconados por la cuota de egoísmo que encierran» y si «los poderes públicos no renuevan su capacidad de afrontar los problemas y si no hay una mayor participación ciudadana», esta crisis «habrá sucedido en vano, limitándose a empobrecer al mundo».

El cardenal Bagnasco felicita al Papa «en nombre de los obispos italianos» por «el don de esta encíclica, destinada a la Iglesia pero también puesta como nunca a disposición de la inteligencia del mundo».

 

Uno de cada cinco preservativos falla

Cada cinco preservativos utilizados entre heterosexuales, uno falla
Lo dice la Fundación Cochrane Collaboration en un estudio que analiza 14 trabajos científicos que abordan la efectividad del preservativo en la lucha contra el Sida.
Juan Francisco Jiménez Jacinto
ForumLibertas.com

 

 

 

 

 

 

 

 

Fallan el 20% para evitar el VIH o el embarazo

        La Fundación Cochrane Collaboration publicó el año 2007 un estudio realizado el 2001 titulado Efectividad del preservativo en la reproducción de la transmisión del VIH en heterosexuales. En él se demuestra que el preservativo tiene una efectividad del 80% en las relaciones entre heterosexuales en relación a la reducción de la transmisión del sida. Es decir, de cada cinco, un preservativo falla.

La Fundación Cochrane Collaboration es una red internacional independiente y sin ánimo de lucro que se dedica a evaluar y discriminar de entre la gran cantidad de estudios del ámbito de la salud los que están bien realizados y cuáles no merecen crédito. El organismo tiene una base de datos donde se permite conocer su opinión sobre miles de trabajos recogiendo las referencias de más de 270.000 ensayos clínicos.

El estudio Efectividad del preservativo en la reproducción de la transmisión del VIH en heterosexuales está realizado partiendo de 14 trabajos que se acreditaron correctos y se discriminaron 4.709 referencias de las que se habían identificado inicialmente. El estudio muestra tanto los trabajos escogidos como los excluidos.

 

 

La efectividad del preservativo en las mejores condiciones posibles

El estudio que pretendía ver la efectividad del preservativo en la transmisión del virus del sida entre heterosexuales, analiza la incidencia del virus entre las parejas que mantuvieron siempre relaciones sexuales con preservativos y las que nunca utilizaron preservativos. Por lo tanto este porcentaje de efectividad del 80% de efectividad se aplica en los que utilizan el preservativo el 100% de las relaciones frente los que nunca lo utilizan. Estas característica del estudio no mostraría el grueso de la sociedad ya que lo más extendido en los patrones sexuales es lo contrario, pero sirve para observar qué sucede en las mejores condiciones posibles de uso del preservativo como medio de protección.

El análisis no abordó el margen de error entre homosexuales ya que estas prácticas introducen unas variantes que afectan a la naturaleza del material y eso revierte en la efectividad del profiláctico.

Una de las conclusiones de los autores es que el preservativo no era efectivo en un 20% ni para evitar el contagio de enfermedades venéreas como el VIH ni para evitar embarazos no deseados que se podían dar cada cinco relaciones sexuales.

¿Porque, entonces, la promoción?         El trabajo constituye un estudio médico exhaustivo y completo del que se extrae la constatación de que al fomentar el uso del preservativo e incentivar el aumento del número de relaciones sexuales, se eleva significativamente el riesgo de contagio. Evidentemente si se mantienen el mismo número de relaciones sexuales que se mantenían antes de su uso, las posibilidades disminuyen aunque no se eliminan.

A raíz de estas conclusiones cabe preguntarse si la promoción del uso de preservativos hace más eficaz la lucha contra el virus del sida o no ya que se ha demostrado que el índice de infecciones por sida en el mundo está estrechamente relacionado con el estilo sexual de vida de la persona.

Por otro lado, resulta evidente la necesidad de que los fabricantes de preservativos advirtieran en los envoltorios del producto del margen de riesgo al que se están enfrentando por utilizarlo y constatar que no son absolutamente fiables. La eficacia relativa de los profilácticos obliga a pensar en que con una orientación informativa fiable y contrastada la transmisión del virus del sida amén de otros riesgos se podrían prever de mejor modo

 

Fuente: Fluvium.org

Descenso del SIDA en jóvenes

En Zimbabwe, entre las jóvenes de 15 a 24 años, el sida descendió un 49%

Miércoles, 26 de diciembre de 2012

Una comisión del senado estadounidense ha aceptado triplicar el presupuesto hasta un total de 50 millones de dólares, designados a los programas frente a la pandemia del sida en África. El parlamentario republicano por New Jersey proporcionó las pruebas indiscutibles del triunfo, los eventos de prevención del sida han conseguido en los países africanos cuando se hallan asentados en la abstinencia y la fidelidad. Desde la Cámara de Representantes, se trazó una propuesta de ley para reanimar el Plan de Emergencia del Presidente para la lucha contra el VIH/sida.

Después de mencionar los informes del Departamento de Estado y el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, que admiten la infalible medida de la abstinencia y la fidelidad en estos programas, se puntualizó que ambas actitudes han sido un factor

importante para atajar el avance del sida en Uganda, Kenya y Zimbabwe. Estos tres territorios, con esta lacra social propagada, han exhibido la disminución del VIH/sida y los informes indican que por la ampliación del AB (abstinencia y fidelidad).

De acuerdo con una información publicada en la revista «Science», la reducción del sida, entre los aborígenes de Zimbabwe entre 17 y 29 años, bajó un 23%. Entre las jóvenes de 15 a 24 años, descendió un 49%.
El ahínco delpresidente de Ugandalogró que la población modificara la conducta sexual para prevenir el peligro del sida. Para el mandatario el ABC se asienta en A) abstinencia, B) fidelidad y C) carácter.

Según la información de “Uganda’s Demografiphic and Health Survey”, el 93% de los ugandeses han mudado su práctica sexual para enfrentarse al sida.

Por otra parte, Alianza para la Familia (AFF) ha encontrado nuevas formas de difundir su programa “Aprendiendo a Querer”, orientado a la educación en valores morales. Desarrollará estrategias conjuntas con la Federación Africana de la Vida en Familia (AFLF), para la prevención de VIH/sida en África.

El programa pretende disminuir la infección, atenuar el estigma de la enfermedad y estimular a los adolescentes para que ayuden a los enfermos en la práctica de valores tradicionales.

El equipo educativo de la AFLF adaptará los libros, implementados en 12 países hispanoamericanos, a la realidad africana y tendrá la responsabilidad de la ejecución del programa. La estrategia busca despertar en los niños y adolescentes africanos, valores tradicionales como el amor y la amistad. Esto les llevará a constituir una familia y una sociedad bien formada. Se trata de llegar a más de 240.000 niños y adolescentes en 8 países africanos

Fuente. Hispanidad

Amor y cerebro

Amor y cerebro

Hace unos años se llevó a cabo en una maternidad de Sevilla la siguiente observación. Los bebés prematuros deben pasar varios días en la incubadora bajo atención médica continua y en un ambiente perfectamente aséptico. Dada su inmadurez biológica, se procura no sacarlos de su cuna esterilizada y se les atiende y se les alimenta sin tomarlos en brazos. Pues bien, a los médicos de esa maternidad sevillana se les ocurrió permitir a algunas madres que dieran de comer a sus hijos y les pudieran abrazar, acariciar y hablar mientras lo hacían. Los resultados fueron contundentes: los niños atendidos por sus madres ganaron peso mucho antes que los otros. Lo que demuestra algo obvio: que no hay mejor alimento que el afecto y el cariño.

Ahora, un estudio de la Universidad de Washington en San Luis viene a demostrar algo que también resulta intuitivamente evidente: que el amor maternal es muy saludable para el cerebro del niño.

El estudio ha sido llevado a cabo por el equipo de la profesora de psiquiatría infantil Joan L. Luby. El hipocampo es una estructura cerebral que participa en el control del estrés y una pieza clave en los procesos de memorización y aprendizaje. Las observaciones anteriores con animales habían apuntado a que la intervención de la madre podía influir en el desarrollo del cerebro. Del mismo modo, experiencias llevadas a cabo con niños criados en un ambiente acogedor dieron como resultado una mejora en su rendimiento escolar.

Pero hasta ahora no hemos tenido una evidencia científica de que el cariño y la vinculación de los padres pudieran intervenir directamente en la anatomía del cerebro de los niños, en concreto, en el tamaño del hipocampo.

Los investigadores realizaron escáneres cerebrales a 92 de los niños que habían sido estudiados en su etapa preescolar. Las imágenes revelaron que los niños sanos que habían sido cuidados y queridos por sus padres tenían un hipocampo casi un 10 por ciento mayor que en los niños cuya relación materna no había sido tan enriquecedora.

“Durante años –explica Joan L. Luby– los estudios han puesto de relieve la importancia de un ambiente paterno sano, acogedor y enriquecedor para un desarrollo infantil sano; sin embargo, la

mayoría de los estudios han analizado factores psicosociales o el rendimiento escolar. Este estudio, que yo sepa, es el primero que muestra un cambio anatómico en el cerebro, lo que realmente proporciona una evidencia para las teorías sobre desarrollo infantil que subrayaban la importancia de una paternidad enriquecedora”.

La propia Luby se sorprende de los resultados de su estudio, pues ha descubierto el poderoso efecto de los cuidados maternos sobre los niños mentalmente sanos. Remarca esto último porque en el estudio intervinieron también niños con depresión, en cuyo caso, como era de esperar, pues lo mismo ocurre con los adultos, el volumen del hipocampo es menor.

A pesar de que el 95 por ciento de las madres que intervinieron en el estudio eran madres biológicas, los investigadores están convencidos de que los mismos resultados se obtendrían con cualquier tipo de atención, sea de los padres adoptivos o los abuelos.

Aunque no hacen falta estudios científicos para demostrar que el cuidado maternal, el afecto y el amor son fundamentales para el crecimiento de una persona, parece que algo es más verdadero si lo corrobora un estudio o una experiencia científica.

Compártelo:

Mitos sobre la educación

Poco dinero, demasiados alumnos por aula y otros sospechosos habituales
Mitos actuales de la enseñanza

El autor del libro «Education Myths», examina en un extenso artículo algunos de esos tópicos. Aunque se refiere a datos de Estados Unidos, su diagnóstico es aplicable a otros países.

Greene señala que existe una opinión extendida, pero errónea, sobre la relación entre dinero y educación: «Con independencia del aspecto educativo que se debata, la solución parece que siempre pasa por un aumento del gasto público». Sin embargo, «la mayoría de los estudios realizados no han encontrado ninguna relación positiva entre el gasto y los resultados académicos».

El gasto educativo por alumno

En Estados Unidos, como en otros países, el gasto por alumno ha crecido durante los últimos 50 años, sin que haya mejorado significativamente el rendimiento en los exámenes NAEP, que miden la calidad de la enseñanza en el país. De hecho, como resalta Greene, «los resultados en matemáticas, ciencias y lectura se han mantenido en niveles similares durante 30 años. Tampoco ha aumentado el porcentaje de graduados. Más gasto no produce más aprendizaje».

«Existe también la creencia de que los profesores están mal pagados en comparación con otros profesionales», por lo que algunos han llegado a proponer que se les exima del pago de los impuestos. A juicio de Greene, para analizar este tema hay que tener en cuenta más factores, además del puramente económico.

La cantidad media que los profesores cobraron en Estados Unidos en 2002 (44.600 dólares) puede parecer a simple vista modesta. Pero a ella hay que añadir el disfrute de unas vacaciones bastante más largas que las del resto de trabajadores. El autor hace algunos cálculos con cifras obtenidas del Departamento de Trabajo y concluye que los profesores cobran 30,75 dólares por hora en educación básica y 31 dólares en secundaria, retribución equiparable a la de médicos o ingenieros. En todo caso, una remuneración mayor que la de otros que se dedican a dispensar servicios públicos (policías, bomberos, etc.).

Greene advierte además que la promoción del profesorado se hace depender más de la titulación (básica o complementaria, como la adquirida en cursillos de formación) y la antigüedad que de evaluaciones directas de la competencia profesional. Sin embargo, los datos de Estados Unidos muestran que la ampliación de las credenciales académicas es prácticamente irrelevante para la mejora del rendimiento de los alumnos.

Los problemas sociales

También se suele excusar el bajo rendimiento escolar aludiendo a obstáculos sociales, como la pobreza o los problemas familiares. Una frase resume esta postura: «Si los estudiantes de bajos ingresos obtienen peores resultados académicos que el resto, es precisamente porque son pobres».

En principio, dice Greene, no hay que dudar de la influencia de las condiciones sociales. Pero estas afectan a todas las escuelas de ambientes similares, y resulta que unas superan los obstáculos mejor que otras. Greene es autor de un método para estimar las dificultades, un índice que combina 16 factores sociales que condicionan los resultados de los alumnos. Y no se observa una relación sistemática entre ese índice y los distintos grados de éxito de escuelas.

La comparación con el rendimiento de los alumnos delata los sistemas que han aplicado reformas eficaces; entre ellos, Greene destaca las que responsabilizan a los centros escolares de los resultados académicos. «Los estados que han establecido este tipo de medidas realizan mayores mejoras, como se desprende las estadísticas. Expertos de la Universidad de Stanford han mostrado que los sistemas educativos basados en la responsabilidad de los centros escolares resultan mejores para los negros y los hispanos», dos minorías con peores condiciones sociales de partida.

La libre elección de escuela

Un estímulo a la responsabilidad de los centros es la libre elección de escuela por parte de los padres, por ejemplo mediante el cheque escolar. «Muy pocos se atreven a cuestionar que los cheques ayudan a los estudiantes, que los emplean para salir de escuelas públicas más conflictivas. (…) En cambio, se conocen menos las ventajas que reporta la elección de escuela a los propios centros públicos. Cuando se pone en marcha un programa de este tipo, sea de cheque escolar o de «charter schools», los colegios públicos, que antes tenían asegurado un número de matriculados, tienen que mejorar su oferta educativa si no quieren perder alumnos y, con ellos, presupuesto».

Los críticos del cheque, sin embargo, subrayan que los estudios realizados hasta el momento sobre sus efectos en el sistema de enseñanza no son concluyentes. Greene ha hecho trabajos empíricos sobre la influencia de la elección de escuela en la calidad de los centros educativos de Florida y de Carolina del Norte. Sus investigaciones y las de otros le llevan a afirmar que «los alumnos beneficiarios de los cheques mejoran su nivel educativo. Las dudas o discrepancias se refieren a la magnitud de la mejora». Por otro lado, «no conozco un solo estudio que haya descubierto que un programa de elección de escuela haya perjudicado el rendimiento académico del sistema escolar público».

En cualquier caso, los programas de cheque escolar dan a cada beneficiario, en el mejor de los casos (el de Milwaukee), no más del 60% del gasto por alumno en una escuela pública. Y todos los programas cuentan con el favor de las familias que pueden optar al cheque. Por eso Greene concluye: «Mejor rendimiento académico, padres más contentos, y por la mitad de precio: si estos resultados se obtuvieran en la investigación contra el cáncer, la comunidad científica y los periodistas estarían eufóricos».

Colegio rico, colegio pobre

Otro mito afirma que «los colegios privados son mejores que los públicos sólo porque cuentan con más dinero e ingresos». Greene replica que «es sencillamente falso que las escuelas públicas sean pobres y las privadas ricas. De hecho, sucede todo lo contrario».

Según el Departamento de Educación, los centros privados de Estados Unidos cobraron de media 4.689 dólares por alumno en el curso académico 1999/2000. Durante el mismo periodo, el gasto por alumno de las escuelas públicas ascendió a 8.032 dólares. Entre las escuelas católicas –que tienen el 49% del alumnado total de los centros privados del país–, los alumnos pagaban 3.236 dólares.

A la vez, «las escuelas privadas no siempre ofrecen los servicios que se dan en los centros públicos: transporte, clases especiales, comida, tutorías, etc.». Aun así, todavía los centros públicos disponen de más dinero que los privados, en particular que los colegios católicos.

Tampoco es cierto el mito que afirma que los centros privados son selectivos y sólo admiten alumnos de familias acomodadas. No es así, desde luego, en el caso de las escuelas católicas. «Un estudio nacional sobre los centros católicos reveló que en ellos se aceptaba al 88% de los solicitantes»; un segundo estudio descubrió que cada uno expulsa a dos alumnos al año, por término medio. Otra investigación sobre los colegios privados de Nueva York señalaba que en ellos solamente se denegó la solicitud al 1% de los alumnos por malos resultados en las pruebas de admisión.

Greene observa, asimismo, que los centros privados son más proclives a admitir a niños con problemas o con retraso académico. Según los datos ofrecidos por el Departamento de Educación, en Estados Unidos «las escuelas públicas expulsan al año al 1% de sus alumnos, y un 0,6% más son transferidos a centros especializados. Un número mayor que en las escuelas privadas, sobre todo en comparación con las católicas. Aun más: la escuela pública manda al 1,3% de sus alumnos discapacitados a los centros privados».

En última instancia, para Greene no se trata de negar las diferencias entre unos colegios y otros. Las hay, sobre todo en lo que se refiere a preparación académica. Pero es un error atribuirlas exclusivamente a razones económicas, sin tener en cuenta otro tipo de factores no menos importantes.

El tamaño de las clases

También se suele relacionar los resultados académicos con el número de alumnos por clase. A diferencia de otros tópicos, dice Greene, el del tamaño de la clase tiene fundamento. Algunas investigaciones indican que la educación mejora cuando hay menos alumnos por profesor. En Estados Unidos, el denominado proyecto STAR reveló ciertas ventajas de las clases pequeñas para alumnos de 3 a 9 años, diferencias que en edades superiores tendían a desaparecer.

Hasta ahora, pues, los beneficios son modestos. California, recuerda Greene, dedicó mil millones de dólares a un programa destinado a reducir el número de estudiantes por aula, lo que exige contratar más profesores y ampliar las instalaciones escolares. Luego, un estudio de Rand Corp. no encontró diferencias significativas en el rendimiento de los alumnos según el tamaño de la clase.

¿Hasta qué punto, se pregunta Greene, es consciente la gente de lo que cuesta tener clases pequeñas? La Universidad de Harvard calculó que bajar a 15 el número de alumnos por clase requeriría un gasto adicional de 2.300 dólares por alumno. Para Greene, «los escasos beneficios que se obtienen no justifican el precio a pagar».

La realidad se impondrá

«Durante los últimos 30 años –dice Greene–, muchas de nuestras políticas educativas se han basado en creencias recientemente desmentidas por la investigación. (…) Deshacer la maraña formada por las extendidas ideas falsas sobre el sistema educativo, e instaurar nuevas políticas basadas en datos firmes, es trabajo para una generación por lo menos».

«Ese trabajo será especialmente difícil porque hay poderosos grupos de interés con motivos para proteger y extender la mitología dominante, que se opondrán a cualquier replanteamiento. Pero con el tiempo, y con el diligente esfuerzo de propagadores de la verdad, la realidad y la razón se han impuesto a la mitología en muchos otros campos. No hay razón para que no puedan imponerse también en las escuelas».

____________________

(1) Jay Greene, «Education Myths. What Special-Interest Groups Want You to Believe About Our Schools and Why it Isn’t So»; Rowman & Littlefield; Lanham, MD (2005); 280 págs.; 24,95 $

 

Adopción de niños por homosexuales

Adopción de menores por parte de parejas homosexuales Mensaje del presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia

BOGOTÁ, sábado, 23 abril 2011 (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje emitido por el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, a los católicos y ciudadanos de buena voluntad.

***

Queridos hermanos y hermanas:

Como es sabido, en las próximas semanas, la Corte Constitucional deberá proferir sentencia en mérito a la adopción de menores por parejas conformadas por personas del mismo sexo. La alegría de los niños que, según la tradición, acogieron a Jesús durante su entrada a Jerusalén, me brinda la ocasión de dirigirme a ustedes, fieles católicos y ciudadanos de buena voluntad, para reafirmar la clara posición de la Iglesia sobre esta delicada e importante cuestión.

Quiero, en primer lugar, manifestar con toda claridad que la Iglesia en Colombia está profundamente interesada en que sean reconocidos y eficazmente tutelados los legítimos derechos de todos los ciudadanos, sin discriminación alguna. Creemos en una sociedad abierta e incluyente y condenamos por ello todo eventual acto de maltrato social o de violencia contra las personas homosexuales o pertenecientes a otras minorías. Con amor de madre, la Iglesia acoge a todos los hombres y mujeres, sea cual sea su condición. Sabemos bien que, con independencia de la orientación sexual e incluso del comportamiento sexual de cada uno, toda persona tiene la misma identidad fundamental: el ser creatura y, por gracia, hijo o hija de Dios.

Es precisamente por amor y respeto a esta gran dignidad que corresponde a todo hombre y mujer, homosexual o no, y que exige de la Iglesia, del Estado y de la sociedad, sinceridad y franqueza, que los católicos nos oponemos a que los menores de edad puedan ser confiados en adopción a parejas conformadas por personas del mismo sexo y rechazamos una eventual decisión de la Corte Constitucional en este sentido. Nos oponemos con total convicción porque tenemos razones de peso para sustentar nuestra postura, razones no sólo de orden religioso o moral. Creo que es necesario y oportuno compartirlas con ustedes, queridos hermanos, para que sean nuestros portavoces en los diferentes ambientes que frecuentan, en la familia, en el trabajo, con los amigos.

Nuestra primera razón es la naturaleza misma de la familia, célula esencial y columna de la sociedad, que se funda en el amor y el compromiso existentes entre un hombre y una mujer. Este es el principio que, con total evidencia, fue acogido en el artículo 42 de la Constitución
Nacional. No hay lugar a equívocos: nuestros menores tienen derecho a nacer, educarse y crecer en el seno de una familia conformada por un padre y una madre, de sexos biológicamente diferentes y complementarios.

Nuestra segunda razón es la naturaleza jurídica de la adopción que es, principalmente y por excelencia, según el derecho internacional y nuestra legislación interna, una medida de protección (art. 61, Código de la Infancia). La adopción no es un «derecho» de los adoptantes, sean estos homosexuales o no, sino una medida en beneficio del menor. Plantear la cuestión de la adopción como un «problema de discriminación» de las parejas homosexuales supone, incluso de modo

inconsciente, hacer pasar, por encima del interés del menor, verdadera finalidad de la adopción, las aspiraciones, reivindicaciones y deseos de quienes pretenden adoptar.

Nuestra tercera motivación obedece al necesario respeto que el Estado Social de Derecho debe tener por los valores éticos y sociales de la mayoría de sus ciudadanos. Para tomar una decisión tan importante como la que atañe actualmente a la Corte Constitucional es necesario tener en cuenta que la inmensa mayoría de los colombianos se han manifestado contrarios a la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo. Por otra parte, creemos que decisiones de este tipo deberían ser tomadas en espacios políticos más abiertos a la sana discusión de ideas, más representativos de los ideales democráticos, más cercanos a las reales preocupaciones de las familias y del pueblo colombiano.

Nuestra cuarta motivación es de prudencia: pese a cuanto algunos afirman, sí existen serios estudios avalados por la comunidad científica, que ponen en evidencia dudas y reservas sobre la idoneidad de las parejas homosexuales para brindar a los menores de edad un óptimo espacio de desarrollo psicoafectivo y de integración social. Tales estudios deben ser tenidos en cuenta a la hora de tomar una decisión que podría afectar el bienestar de nuestros menores.

Espero que la Corte Constitucional tenga en cuenta estos argumentos y tome una decisión plenamente conforme a los valores ciudadanos y constitucionales, que fundan y enriquecen la convivencia de nuestra Nación. Dada sin embargo la incertidumbre, los invito queridos hermanos y hermanas a mantenerse vigilantes y atentos, prontos a defender la naturaleza auténtica de la familia y los derechos de los menores, para que sean eficazmente tutelados por todas las instituciones del Estado.

A todos imparto mi bendición, rogando al Señor por la paz de nuestra amada patria.

Pornografía y erotismo

ACLARANDO CONCEPTOS DE PORNOGRAFÍA Y EROTISMO

Jaime Nubiola

La batalla de la pornografía en la cultura actual Muchos de nosotros, a pesar de los filtros instalados, solemos recibir a diario en nuestra buzón de correo electrónico muchos y variados anuncios de la pornografía más asquerosa y degradante que los seres humanos han sido hasta el momento capaces de imaginar. No hace mucho me llegaba un anuncio invitándome a ganar dinero convirtiendo mi web en una tienda de pornografía mediante pago por teléfono. Como argumento de peso en favor de la oferta indicaban que en la actualidad hay 250 millones de usuarios de internet y que el 75% del uso es para pornografía. Quizá no sean fiables esas cifras, pero de un reciente reportaje acerca de Google me llamaba la atención que reciben 150 millones de consultas diarias desde más de 100 países y que el tema por el que más se interesa la gente de todos esos países es el sexo. Si se busca «sex» en Google proporciona en 0,08 segundos la friolera de 285 millones de resultados. Estos datos circunstanciales hacen pensar que la pornografía está mucho más difundida de lo que la torre de marfil académica tiende pudorosamente a pensar.

En nuestra sociedad hay una notoria contradicción en toda esta materia, pues si bien relega la pornografía a las salas para exhibición condicionada, a las zonas especiales de los videoclubs o las sex shops sin escaparates, valora por el contrario muy positivamente el erotismo tal como muestran constantemente los medios de comunicación, la publicidad o las modas. Las transparencias y exhibiciones de las modelos en los desfiles de alta costura son un preciso indicador de este ambiente erotizado que multiplican los medios de comunicación. Quizá por ello muchas personas tienden a pensar que el erotismo es un valor cultural que puede llegar a ser un arte exquisito y sofisticado, mientras que la pornografía no sería otra cosa que el erotismo degradado para consumo de los incultos, pobres, o viciosos. Dicho al revés, esas personas piensan que si la pornografía está hecha de una manera artística puede ser aceptada bajo el nombre de erotismo. «No soy de los que consideran que el valor artístico lo absuelva todo», escribe a este respecto Umberto Eco. Yo tampoco. Más aún, pretendo persuadir a mis lectores —o al menos hacerles considerar— que un mundo sin pornografía sería un mundo mucho mejor que el presente, y que por tanto, como intelectuales y humanistas, tenemos la obligación de poner todas nuestras fuerzas intelectuales y personales en favor de ese mundo mejor.

Diferencias y semejanzas en los términos

Para ello, deseo, en primer lugar intentar clarificar un poco los conceptos y la terminología en torno a la pornografía y al erotismo; en segundo lugar, desearía abordar brevemente el problema del desnudo artístico y el arte erótico; en tercer lugar, trataré de identificar las coordenadas principales de la pornografía, y en cuarto lugar me gustaría apuntar algunas de las claves con las que —a mi entender— cabría afrontar toda esta cuestión.

Aclaraciones terminológicas y conceptuales en torno a «pornografía» y «erotismo»

Se dice de la pornografía que es difícil de definir, pero muy fácil de reconocer. Mucha gente para dilucidar este tipo de cuestiones suele acudir en primer lugar al Diccionario de la Real Academia, pues en ese diccionario vienen registradas distinciones muy sutiles que operan en nuestra cultura a través de la lengua. En nuestro caso, las definiciones de los dos términos que nos ocupan son las siguientes:

Pornografía. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas. 2. Obra literaria o artística de este carácter. 3. Tratado acerca de la prostitución.

Erotismo. Amor sensual. 2. Carácter de lo que excita el amor sensual. 3. Exaltación del amor físico en el arte.

La pornografía es para excitar

Lo que más llama la atención de ambas definiciones es quizás la proximidad entre ambos términos, con la diferencia importante de que la pornografía es considerada «obscena», esto es, como algo que no debe aparecer en escena, y está relacionada con la prostitución, mientras que el erotismo alude más bien a la exaltación de la dimensión física y sensual del amor. Sin duda resultan útiles estas definiciones del diccionario, pero me parece que quizá puede resultarnos todavía más útil lo que escribió a este respecto el novelista Walker Percy, refiriéndose en particular a los libros:

La pornografía se diferencia de otros escritos en que hace algo que los otros libros no hacen. Hay novelas que aspiran a entretener, a decir cómo son las cosas, a crear personajes y aventuras con los que el lector pueda identificarse. En cambio, la pornografía hace algo completamente diferente: trata de modo completamente deliberado de excitar sexualmente al lector. Esto es algo en lo que podemos estar de acuerdo los cristianos y los no cristianos, los científicos y los profesores de lengua, pues no tiene gran misterio.

Percy en esas líneas proporciona una verdadera definición pragmática de «pornografía». Son obras pornográficas aquellas que se hacen, se comercializan y se consumen como excitantes sexuales. No es una cuestión de qué se exhibe, hasta dónde se enseña, sino que guarda relación directa con los propósitos de sus autores. Se trata de productos comerciales diseñados para producir o favorecer la excitación sexual de la audiencia encarnando sus fantasías sexuales. Obviamente tienen estas condiciones las películas que se proyectan en las salas especiales con esta finalidad, las que se venden en las zonas correspondientes de los videoclubs, o las imágenes que se distribuyen gratuitamente o de pago a través de internet. Así lo saben tanto sus distribuidores como sus consumidores.

Entre arte y erotismo

Sin embargo, la frontera entre estos productos y la llamada «pornografía de lujo» —que aspira a ser aceptada bajo el rótulo de «erotismo»— es del todo borrosa. Nadie duda de la fuerte carga pornográfica de algunas películas que aspiran a aunar una cierta calidad técnica con un mayor éxito comercial mediante la explotación publicitaria de la novedad transgresora en materia sexual, intercalada con otras escenas de notable valor lírico o con historias de gran fuerza expresiva. Cuántas personas que jamás acudirían al cine para ver una película pornográfica son capaces de asistir —so capa de arte, literatura o cosa parecida— a las escenas de intimidad sexual más explícitas que jamás hubieran podido imaginar.

La realidad de las películas o los programas de televisión —en particular los reality shows— son del todo explícitos a este respecto, y cuando son programas aparentemente inocuos, las pausas para la publicidad hacen evidente la intensa erotización de nuestra sociedad. «La saturación de sexo en la publicidad —me escribía un publicista— está banalizando hasta tal extremo el mensaje publicitario que resulta cada vez más difícil encontrar la frontera entre una marquesina de moda (por poner un ejemplo) y el último número de Penthouse». De manera semejante, como una de las actividades que más excitan sexualmente a los seres humanos está el ver desnudarse a una persona del sexo opuesto, muchos guiones de películas «exigen» a sus protagonistas estar permanentemente entrando y saliendo de la ducha, o muchos anuncios de colonia requieren de sus modelos que aparezcan en escena tal y como vinieron al mundo.

El desnudo artístico y el arte erótico

Las calles de las grandes ciudades de los países católicos, desde Buenos Aires hasta Roma pasando por Madrid o Barcelona, están llamativamente adornadas por los más sofisticados anuncios de lencería íntima o de mínimos trajes de baño, o si anuncian cerveza o whisky, a menudo quienes aparecen en los anuncios lucen también un muy escaso vestuario. No suele suceder así en las ciudades angloamericanas, que son de tradición puritana. La tradición católica ha convivido con el desnudo bastante bien quitando y poniendo estratégicas hojas de parra al vaivén de los cambios de la sensibilidad cultural en esta materia, incluida la Capilla Sixtina.

La Doctrina de la Iglesia y el desnudo

La enseñanza de la Iglesia Católica en todo este campo «no es efecto de una mentalidad puritana ni de un moralismo estrecho, así como no es producto de un pensamiento cargado de maniqueísmo» (Juan Pablo II, Audiencia general, 29 abril 1981): no está en contra del desnudo artístico, sino radicalmente en contra de la desnaturalización del sexo mediante su utilización comercial o su deliberada exhibición ante terceras personas, porque tales conductas degradan la dignidad de la comunicación sexual y envilecen a las personas. A este respecto, vale la pena —me parece— recordar la luminosa enseñanza de Juan Pablo II en su catequesis de 1981:

En el decurso de las distintas épocas, desde la antigüedad —y sobre todo, en la gran época del arte clásico griego— existen obras de arte cuyo tema es el cuerpo humano en su desnudez; su contemplación nos permite centrarnos, en cierto modo, en la verdad total del hombre, en la dignidad y belleza —incluso aquella «suprasensual»— de la masculinidad y feminidad. Estas obras tienen en sí, como escondido, un elemento de sublimación, que conduce al espectador, a través del cuerpo, a todo el misterio personal del hombre. En contacto con estas obras —que por su contenido no inducen al «mirar para desear» tratado en el Sermón de la Montaña—, de alguna forma captamos el significado esponsal del cuerpo, que corresponde y es la medida de la «pureza del corazón».

Digámoslo con otras palabras, el desnudo es —puede ser cuando es artístico— hermoso, muy hermoso e incluso tira de nosotros «hacia arriba»: es un elemento de sublimación. A mí me gusta recordar el comentario incidental que hace Juan Pablo II en su encíclica Mulieris dignitatem (n. 10) con ocasión del relato bíblico de la creación de Eva. Dios ha infundido un sueño profundo a Adán y forma de su costilla a Eva. Al despertarse Adán y ver a Eva desnuda enfrente de él, grita: «¡Guau! ¡Eres carne de mi carne y hueso de mis huesos!» y añade el Papa: «La exclamación del primer varón al ver la mujer es de admiración y de encanto: abarca toda la historia del ser humano sobre la tierra». Aquel grito de Adán lleno de admiración y de encanto atraviesa la historia de la humanidad y llega, sin duda, hasta nosotros hoy.

La intención de unos y de otros

Sin embargo, prosigue Juan Pablo II en el texto antes comenzado, hay también producciones artísticas —y quizás más aún reproducciones [fotografías]— que repugnan a la sensibilidad personal del hombre, no por causa de su objeto —pues el cuerpo humano, en sí mismo, tiene siempre su inalienable dignidad—, sino por causa de la cualidad o modo en que se reproduce artísticamente, se plasma, o se representa. Sobre ese modo y cualidad pueden incidir tanto los diversos aspectos de la obra o de la reproducción artística, como otras múltiples circunstancias más de naturaleza técnica que artística. Es bien sabido que a través de estos elementos, en cierto sentido, se hace accesible al espectador, al oyente, o al lector, la misma intencionalidad fundamental de la obra de arte o del producto audiovisual. Si nuestra sensibilidad personal reacciona con repugnancia y desaprobación, es porque estamos ante una obra o reproducción que, junto con la objetivación del hombre y de su cuerpo, la intencionalidad fundamental supone una reducción a rango de objeto, de objeto de «goce», destinado a la satisfacción de la concupiscencia misma. Esto colisiona con la dignidad del hombre, incluso en el orden intencional del arte y de la reproducción (Audiencia general, 6 mayo 1981).

Este texto de Juan Pablo II —y otros muchos suyos que se podrían aportar desde su libro Amor y responsabilidad— sugiere claramente que los problemas no están en el desnudo, sino en la intencionalidad del autor que reduce el cuerpo a objeto de goce para satisfacer su concupiscencia o la concupiscencia del espectador en lugar de ser genuina expresión de la intimidad personal.

Fuente: Gluvium.org

Tendencia a la virginidad en EEUU

Hay una tendencia en EEUU hacia más jóvenes eligiendo abstenerse de relaciones sexuales hasta llegar al matrimonio

grafico eeuu virginidad

 

More than one in two high school students report remaining abstinent, an increase of nearly 15 percent since the early 1990s. The trend was most striking among African American

students, with a 116 percent increase in those remaining abstinent.

PERCENT OF ABSTINENT HIGH-SCHOOL STUDENTS, BY RACE

Source: Centers for Disease Control and Prevention, National Youth Risk Behavior Survey, 2011